El futuro del tenis americano se encuentra ante una incógnita. ¿Quién liderará la nueva generación de tenistas ahora que tanto Andy Roddick como las hermanas Williams están más cerca de la retirada que de sus inicios?
En el escenario femenino debe tomar el relevo una nueva jugadora que acepte el reto en los próximos años. Se llama Bethanie Mattek-Sands y es la número 44 del mundo, pero pronto entrará entre las mejores. En dobles está en el puesto 12.
Su próximo objetivo es estar entre las 32 primeras clasificadas para, según sus palabras, "ser cabeza de serie en los Grand Slam". Sin embargo, reconoce que alcanzar ese puesto queda lejos de su control, por lo que se centrará en su juego y su forma física.
Está considerada como una jugadora casi única ya que, como Flavia Pennetta, se concentra tanto en su carrera individual como en la de dobles. La americana no ve diferencia entre jugar un partido sola o acompañada, su extrema competitividad hace que simplemente busque ganar.
Para Estados Unidos es ahora mismo un clavo ardiendo, una esperanza, y será casi una obligación apoyarla para que llegue a lo más alto. No obstante, parece complicado que se salgan con la suya ya que la tenista estadounidense es más conocida en el mundo del deporte por sus modelitos que por su estilo de juego.
Mattek-Sands es la nueva fashion star en las canchas y destaca por una ropa extravagante y claramente fuera de sitio en las pistas actualmente. La tenista busca dejar su huella en la moda, crear su propia línea como hicieron en otras ocasiones jugadoras tipo Maria Sharapova o Venus Williams.
Conocida por su gusto único por la moda y los tatuajes, se ha atrevido a alejarse de lo común en un deporte encorsetado como es el tenis. A veces, reconoce, no sabe qué ropa llevará en el torneo de la semana siguiente ya que cambia muy habitualmente de vestidos.

Una de sus mayores señas son los calcetines largos, que lleva hasta la rodilla. Para ella, es algo divertido y diferente. Jugó con Jelena Jankovic un partido de dobles y la tenista serbia llevaba calcetines largos, por lo que decidió que, si volvían a jugar juntas, las dos lo harían así. Ahora, cuando llega a alguna final de dobles (donde juega con Meghann Shaughnessy), ambas los llevan también.
Como se observa en las imágenes, la estadounidense destaca más por su apariencia que por la calidad de su juego.



