No solo los títulos acreditan la grandeza de un jugador y su capacidad competitiva, sino también cómo se cosechan dichos títulos. Novak Djokovic a lo largo de esta semana ha alternado momentos de gran brillantez con otros de muchas dudas, como el de ayer ante el francés Gael Monfils donde llegó a salvar hasta tres bolas de partido. Sin embargo, la superioridad tenística del de Belgrado actualmente sobre todos sus rivales es palmaria, y muy pocos se ven capaces de poder derrotar al torbellino serbio. Hoy Stefanos Tsitsipas fue su víctima, cayendo por 6-3 y 6-4 en una hora y 22 minutos de juego.
Ni las condiciones climatológicas, ni los bajones físicos del serbio… nada. Parece bastante complicado poder meterle mano al tenis del actual número uno del mundo que actualmente en este 2020 no conoce la derrota y todo hace indicar que poco va a cambiar en las próximas semanas. Jadeante en los inicios, incómodo con el sol en contra y con algunos errores no forzados impropios de él, Djokovic se las apañó para que Tsitsipas no pusiera tierra de por medio al comienzo del encuentro, donde se vio a un Stefanos más metido en el partido. Ambos parecían más ocupados en alejar las dudas de su propia mente, que de enfrentarse al rival.
Largos peloteos marcaron un partido que fue una montaña rusa. Vaivenes de uno y otro lado, pero con ambos jugadores logrando sacar adelante sus respectivos saques. Parecía que el set se iba a decidir en el desempate, pero en ese terreno fangoso en el que las emociones juegan un papel preponderante, surgió el espíritu competitivo, el alma de ganador que acompaña a Djokovic en todas sus apariciones en pista. Dos errores infantiles de derecha condenaron al griego a irse por detrás en el marcador por 6-3.
Ambos se conocen muy bien, y esto dio lugar a pocas variantes tácticas. Djokovic intentó ganar la red en numerosas ocasiones, pero a medida que avanzaba el partido sus apariciones en la misma fueron más esporádicas. La caída en el primer set lo acusó notablemente Tsitsipas, que volvió a ceder su servicio, esta vez en los primeros compases del segundo set, pero rápidamente logró el contrabreak para poner nuevamente la igualdad en el marcador. Dicha igualdad volvería a romperse en el noveno juego, donde Nole lograba el segundo break del set y sacaría para llevarse el partido. Navegando con viento a favor, Djokovic fue un veloz galeón que no encontró freno y Tsitsipas simplemente tuvo que hincar rodilla ante el actual emperador del tenis actual.
Con este triunfo, Novak Djokovic logró su tercer título de la temporada, tras la ATP Cup y el Open de Australia, y sumando de esta manera su victoria número 17 de manera consecutiva. ¿Hasta dónde estará el techo del jugador balcánico? ¿Indian Wells, Miami o será la tierra batida? El tiempo lo dirá.

