Wawrinka impone su experiencia en un duelo apoteósico ante Tsitsipas

El mejor partido del torneo se resolvió por 8-6 en el quinto set. Stan, imperial para salir de situaciones complejas ante el griego.

Stan Wawrinka gana a Tsitsipas. Foto: gettyimages
Stan Wawrinka gana a Tsitsipas. Foto: gettyimages

Brutal e inédito duelo el que nos aguardaba en la Suzanne-Lenglen entre dos excelsos exponentes del juego de revés a una mano. Stan Wawrinka contra Stefanos Tsitsipas por un puesto en los cuartos de final de Roland Garros 2019; la veteranía de un ex campeón del torneo ante la juventud de un claro aspirante a ganar en la arcilla parisina. Pero había algo más en juego. Los jóvenes siguen estando bajo el foco de atención mediático y sintiendo la presión por encabezar ese relevo generacional que se dilata en el tiempo sin remisión.

El heleno ya ha dado más de un golpe sobre la mesa en ese sentido, pero la mera posibilidad de ganar a un otrora vencedor en este torneo y citarse de nuevo con Roger Federer, suponía una nueva y definitiva prueba de fuego para este tenistas capaz ya de movilizar a las masas. El espectáculo fue sublime de principio a fin, casi cinco horas de encuentro repleto de alternativas, emoción y, sobre todo, muy buen tenis. El resultado final fue de 7-6 (8) 5-7 6-4 3-6 8-6.

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La primera manga ya fue de órdago con los dos sin miramientos, a tumba abierta, dejándoselo todo en la tierra batida. Muchísima intensidad en todos los tiros, algo más de control en la raqueta del griego, más potencia y contundencia en la del suizo. Casi una hora necesitamos para vislumbrar quién se ponía con ventaja en el marcador, algo siempre de capital importancia en un duelo tan parejo e importante como éste, con una plaza en los cuartos de final en juego. Se imponía Wawrinka por 7-6, con 8-6 en el desempate de una manga vibrante y llena de alternativas en el marcador. El público entregado, especialmente con el campeón de 2015, quien reclamaba una y otra vez la atención en una actitud muy pocas veces vista en él.

En el segundo set, Tsitsipas se marchó en el marcador varias veces, ambas neutralizadas por Wawrinka, que tuvo que ser atendido por el fisio por una ampolla. Sacó el heleno para 6-3 pero tras un enorme juego el suizo le quebraba con un 'passing' cruzado de revés que solo Wawrinka sabe encontrar. La reacción del griego lo decía todo rompiendo su raqueta contra la pista. Otro disputadísimo juego y Wawrinka aguantaba el saque. El partido lo tenía todo. A partir de ahí, sin embargo, Stan se desinfló y Tsitsipas aprovechaba para ganar bien su saque y quebrar después a Wawrinka, atenazando así el segundo set por 7-5 1 hora y 10 minutos de juego. Una demostración de madurez y coraje la que hizo Stefanos, que lucía esa mirada que tanto caracteriza a los deportistas que tienen esencia, esos intangibles capaces de cribar a los grandes de los mejores.

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La tercera manga sería con cierta claridad para Wawrinka. El de Lausana mandaría en el marcador con cierta suficiencia a pesar de la resistencia de Tsitsipas. Cerró por 6-4 tras mucha pelea y varias rupturas. Stefano se afanó en subir a la red, pero seguía sin encontrar la potencia necesaria en su drive como para caminar hacia delante con plenas garantías. Un Stan encorajinado y muy ágil de piernas, no renunciaba al ataque, pero se encontraba cómodo de fondo de pista tejiendo una telaraña repleta de trampas para el joven heleno. En el cuarto set sin embargo fue el griego el que rápido tomaría la delantera y aunque Wawrinka recuperara la desventaja la volvería a perder, jugando con muy poco porcentaje de primeros saques. El heleno se iba bien a la red brindando espectaculares puntos. No menos Wawrinka, asestando tremendos reveses paralelos. Espectáculo del bueno en la Lenglen. Tras 3 horas y 54 minutos, Tsitsipas ponía el 6-3 y el choque se iba al quinto set.

Ya se respiraba ese ambiente de grandes citas, de partidos que pasan a la historia del torneo y pueden erigirse en punto de inflexión en el circuito ATP. Dos hombres que no sentían el cansancio, que jugaban con todo. Inteligencia táctica, duelo de estilos y entrega máxima. Los reveses altos y liftados se sucedían, buscando ambos ponerse de derecha para dominar. Tsitsipas caminaba con bravura hacia una red donde hizo ejercicios de malabarismo más propios de otra época, y Stan no se rendía un ápice y tiraba de aura ganadora. Stefanos llevó la iniciativa en el quinto parcial, presionando una y otra vez al resto. Hasta ocho bolas de rotura tuvo el griego, pero le faltó algo de templanza para trabajar los puntos. El suizo se deshizo de la presión, salió reforzado y dio el zarpazo definitivo.

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Fue en el decimocuarto juego de la quinta manga. Un par de errores del griego abrieron la puerta a un jugador cuya grandeza puede verse incrementada si es capaz de confirmar con un gran resultado su retorno a la lucha por los grandes títulos. Stefanos Tsitsipas vio pasar un revés cortado paralelo con bola en contra que acabó en la línea tras una increíble trayectoria, dinamitando sus sueños y haciendo saltar sus lágrimas. La calidad del partido la atestigua el hecho de que ambos terminaran con más golpes ganadores que errores no forzados. 58 winners y 44 errores del griego por los 60 aciertos y 53 fallos del helvético. Impresionante triunfo para Stan Wawrinka, candidato a la gloria en Roland Garros 2019. Se avecina un apasionante duelo fratricida ante Roger Federer. Todo puede pasar.

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