De nuevo, un partido raro. Fernando Verdasco y Roger Federer protagonizaron un encuentro marcado por los golpes de riñón y las dificultades para encontrar un ritmo constante en su tenis. Ninguno de los dos pudo encontrar las mejores sensaciones y seguramente la diferencia de temple competitivo marcó el devenir de un set decisivo en el que Federer salvó una situación comprometida en el arranque para terminar cerrando y colándose en octavos de final.
El suizo comenzó a medio gas y pudo aprovechar la inconsistencia de un Verdasco que caminó por el primer set aturdido por no saber gestionar el primer contratiempo. En el primer breakpoint que afrontó, con 1-2, Fernando realizaba una doble falta cuanto menos singular que le daba la ventaja que Federer no perdona a la hora de administrar. El suizo no necesitó, como ocurrió ante Kohlschreiber, de demasiado brilló para hacerse con una manga que no tuvo tiempo de comprobar cómo de acertado estaba el tenis de ambos.
Con el primer set bajo la manga, Federer sintió más de cerca a un Verdasco que cambió de toque y táctica. Si en el primer set liftó constantemente la pelota sobre el revés de Roger, en los comienzos del segundo parcial decidió tirar más plano y más centrado, sin darle demasiado espacio para angular a un Federer que nuevamente encontró problemas en su juego de fondo. Ahí, en mitad del segundo set, Federer encontró de nuevo problemas de diversa índole: ritmo, consistencia, seguridad en sus golpes.
Verdasco, más entero en la toma de decisiones, igualó la contienda, y llevó al partido a un terreno en el que Federer se mueve mejor que el propio jugador español: el terreno mental. Con todo ajustado, y dependiendo del primer servicio para acelerar el paso de los juegos y meter presión, sirviendo primero además, Federer pudo situarse con ventaja tras el séptimo juego (4-3), lo que hizo aún todo más psicológico. Verdasco no acertó a controlar la escena y fue quebrado en el octavo juego.
El suizo pudo sacar adelante otro partido trampa gracias a su versatilidad y experiencia en dichas situaciones, sirviéndose de un servicio que siempre sale al rescate pero tendrá que vigilar muy de cerca todo el arsenal y todo su juego si quiere ser un candidato claro no sólo a vencer en Dubai sino también a poder ganar a los mejores jugadores del circuito.

