Galo Blanco: “Cuando estás en la élite tiene que molestarte mucho perder”

El entrenador de Dominic Thiem habla de cómo afrontan esta gira de tierra donde defienden casi 1.400 puntos. “Él sabe que si no lo hacemos bien, nos iremos del top10”.

Galo Blanco durante la entrevista con Fernando Murciego.
Galo Blanco durante la entrevista con Fernando Murciego.

Barcelona abre sus puertas un año más con algunas caras conocidas respecto al curso anterior, aunque no todas siguen en el mismo lugar. Rafa Nadal y Dominic Thiem parten por diferentes partes del cuadro y sueñan con medirse de nuevo en la gran final, sin embargo, algo ha cambiado en su entorno si lo comparamos con la temporada pasada. Mientras que el balear ha prescindido de uno de sus entrenadores (Toni Nadal), el austriaco ha decido aumentar su equipo de trabajo. Además, con uno de los nuestros. Galo Blanco (Oviedo, 1976) se sentó con Punto de Break el día antes de debutar en el Conde de Godó (segundo turno contra Jaume Munar) y explicarnos la importancia que tiene para ellos esta gira de tierra batida.

¿Cómo es entrenar con Dominic Thiem?

Es una persona normal y corriente, como tantos otros jugadores. Tiene muchísimas ganas de mejorar, así que es un placer entrenar con él. Está dispuesto a hacer lo que sea por cumplir los objetivos que tiene en mente.

¿Cómo empezáis a trabajar juntos?

A través de Günter Bresnik, su entrenador principal. Cuando yo dejo mi relación con Karen (Khachanov), él se puso en contacto conmigo para ver si podíamos hacer algún tipo de colaboración dentro del equipo. Me pareció una muy buena idea, los conozco desde hace mucho tiempo y sé que tienen una idea de trabajo muy parecida a la mía. Era una fórmula que podría funcionar.

Entiendo que ambos entrenadores compartís la misma filosofía.

La forma de trabajar es muy parecida, evidentemente yo sigo esa línea que ellos vienen desarrollando durante tantos años, lo suyo es una relación muy especial, llevan juntos desde que Dominic tenía ocho años. Mi labor es adaptarme a su manera de trabajar y aportar siempre mi granito de arena en lo que pueda.

¿Y qué le has aportado desde tu llegada?

Eso queda entre nosotros (risas). Uno siempre intenta aportar cositas en el día a día, ya sean aspectos mentales, físicos o técnicos. Lo importante es ofrecer cosas positivas y que el feedback también lo sea.

El hecho de tener dos entrenadores, ¿puede confundir a un jugador?

No, siempre y cuando se trabaja en la misma línea. Otra cosa es que cada uno trabaje aspectos diferentes o que cada uno mande un mensaje distinto, entonces sí que el jugador puede sentirse confundido. Nosotros hablamos mucho, nos sentamos a dialogar y ambos apostamos por la misma idea, la que creemos que mejor le puede venir a Dominic.

Llevas con Dominic desde noviembre, pero ahora llega la primavera y te encuentras con que hay que defender casi 1.400 puntos.

Si te digo la verdad, yo no me preocupo por los puntos que tenga que defender, me preocupo por los puntos que lleve acumulados en el año natural y cómo esté haciendo su trabajo. Es muy complicado hacer un cambio y la semana que viene salir campeón, aquí hablamos cambios a largo plazo que pienso que le pueden hacer mejor jugador. Tengo plena confianza en el proyecto, no sé si será en Barcelona, Madrid, Roma o Roland Garros, pero la idea es estar en una muy buena posición para hacer daño en estos torneos.

Los resultados de este año, de momento, fueron discretos

No ayudó la lesión que tuvo en Indian Wells, donde estuvo parado casi cinco semanas. Ni siquiera teníamos pensado llegar a Montecarlo, donde fuimos pese a no estar al 100%. Allí ganamos un par de partidos que le vino muy bien (Rublev y Djokovic), pero luego llegó Rafa y le pasó por encima, cosa que para mí fue normal. Ahora en Barcelona ya no tiene dolor en el pie y por fin podemos trabajar en lo que tenemos en mente.

“Fue normal”… si sabes que Dominic llegaba tocado a ese partido.

Exacto. Dominic jugó dos horas y media con Andrey salvando match pointy luego con Djokovic tuvo otro duelo durísimo. Cuando tu cuerpo no está preparado llegas medio segundo más tarde a cada bola, fallas más, y si encima juegas ante un jugador de la exigencia de Rafa… pues te pasa por encima. Pero en estas circunstancias le va a pasar por encima a Dominic y a cualquier otra que se ponga enfrente.

De todos modos, cuando Rafa juega así, ¿se puede hacer algo?

No mucho. Evidentemente tienes que intentar hacer algo, pero es muy complicado. Ha ganado once veces Montecarlo, seguramente vaya a ganar once veces el Godó… hay que trabajar duro cada día buscando esos pequeños agujeros que tenga en tierra batida, que son poquísimos. Si tiene un mal día hay que aprovecharlo, pero si no lo tiene no le vas a ganar.

¿Habías visto algún jugador dominar tanto una superficie?

Nunca, el más parecido es Federer en hierba. Para que lo entiendas, tú pones a un jugador muy bueno a nivel amateur, uno que sea muy superior a los demás en un torneo social y es muy difícil que te gane once campeonatos sociales. Te lo pongo en este contexto para que entiendas la animalada que es ganar once veces Montecarlo.

En tierra batida el número 1 es Rafa, pero el segundo es Thiem. ¿Compartes esta opinión?

La comparto, es quizá el que esté en una situación más parecida a la de Rafa. Cuando él está bien físicamente es complicado que haya otros jugadores que le puedan ganar, pero bueno, luego hay gente como Dimitrov, Djokovic o Wawrinka que también están a su mismo nivel.

Digamos que es ese sucesor o ese perfil de jugador completamente especialista en arcilla.

Sí, desde luego que la tierra batida es su superficie favorita, en la que nació, se siente muy cómodo, ya le vimos este año en Buenos Aires ganando fácil. Para perder en un torneo en tierra tiene que ser ante alguien que sea muy bueno, de no darse esta condición, lo normal es que gane él.

Después de trabajar con Milos, Karen o Dominic, ¿cómo haces para adaptarte a perfiles tan distintos?

Es la tasca del entrenador, adaptarse a cada jugador. Es verdad que son tres estilos totalmente diferentes y yo, como entrenador, tengo que sacar lo mejor de cada uno de ellos. Es un reto levantarse cada día e intentar mejorar a estos grandes jugadores. A mí me gustan los retos, salir de mi zona de confort y aprender de cada experiencia. Si solo me dedico a lo que ya se hacer, nunca voy a mejorar.

Sin embargo, esta es la primera vez que trabajas ya con un jugador consolidado en el circuito, con un radiante top10.

Es diferente. Sí es verdad que a mí lo que realmente me motiva es coger a un chaval joven y llevarlo arriba, es lo que habitualmente hago en la Academia (4Slam) a diario. Aquí, por ejemplo, recuerdo al ganar Buenos Aires hace unos meses que no sentí lo mismo que cuando Karen ganó en Chengdu o cuando Milos ganó en San José su primer torneo. Si te paras a pensarlo, para Dominic no ganar Buenos Aires hubiera sido como una decepción. El trabajo se hizo bien, pero no es nada espectacular.

Pero un título siempre es un título.

Ya pero qué esperas, ¿qué pierda en la final? ¿Qué pierda en segunda ronda? Lo normal es que lo gane. En este caso no me llenó tanto. Luego ya si gana en Barcelona o si gana un Masters 1000, entonces ya sería algo nuevo para él y sería distinto. Pero si no, él cuando va a este tipo de torneos, si no está Rafa, lo normal es que gane. Le puede pasar también a Rafa en el caso de que no gane este año en el Godó, pese al tremendo cuadro que hay, si no lo gana se irá con la sensación de haber sido una cagada. Y eso que no deja de ser impresionante que puedas ganar estos torneos.

El castigo de ser top10, una exigencia suprema

El tenis es el deporte más desagradecido que hay. El año pasado Rafa, que acabó número 1, ganó seis torneos pero jugó 18. Se fue a casa doce veces habiendo perdido, es un deporte tremendamente desagradecido en ese sentido. Dominic es el 7 del mundo y mira: en Doha se retiró porque se puso malo, en Australia perdió, Buenos Aires ganó, Río perdió, Acapulco perdió, Indian Wells se tuvo que retirar y Montecarlo perdió. Este año solo se ha ido una semana contento, entre comillas. Si no ganas el torneo te vas mal, le pasa hasta a los mejores.

Pero si lo miras desde ese prisma te puedes volver loco…

Tú te tienes que ir feliz siempre que hayas dado tu 100%, independientemente del resultado, pero con gente tan competitiva te vas jodido. Yo siempre les invito a irse de un torneo aprendiendo lo que has hecho mal o lo que puedes mejorar, para mí eso ya es una victoria, es como si ganaras. Por otra parte, es un deporte agradecido en el sentido de que, ahora pierdes en Barcelona y la semana que viene tienes la opción de apuntarte a Múnich para mejorarlo, y si no pues en Madrid. Siempre hay otra oportunidad.

¿Qué tal lleva Dominic el peso de las derrotas?

Le cuesta, es muy competitivo. Cuando las cosas no van como él quiere se queda tocado, pero esto no es nada diferente al resto de jugadores de ahí arriba. Cuando estás en la élite tiene que molestarte mucho perder, debes aprender lo máximo de las derrotas.

¿Le obsesiona mucho el ranking?

Cero. Precisamente es una cosa que me gustaría que cambiara, que tuviera algo más de hambre en ese sentido. Es muy tranquilo, no se preocupa por eso, hasta cierto punto es bueno porque no sufre por los puntos que tenga que defender. Él sabe que si en esta gira de tierra no lo hace bien saldrá del top10, pues a seguir trabajando en la misma línea y a volver cuanto antes.

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