Del Potro es el elegido

Ocho años después, el argentino volvió a derrotar a Federer en Nueva York y se medirá en semifinales a un Nadal que se asegura mantener el Nº1 del mundo.

Cuatro en Australia, cinco en París, tres en Londres y cero en Nueva York. El Us Open se volvió a quedar a las puertas de disfrutar de un Federer-Nadal después de que Juan Martín Del Potro incendiara la Artur Ashe esta madrugada derrotando al hombre que desconocía lo que era perder en Grand Slam esta temporada. El argentino, fiel a su táctica y espectacular en la ejecución, solamente flojeó en el segundo set, para luego salvar cuatro bolas de set en el tercero y terminar dominando en el definitivo (7-5, 3-6, 7-6, 6-4). Sorpresa mayúscula que, de manera indirecta, asegura que Rafa Nadal salga como líder del ranking mundial pase lo que pase a partir de ahora.

Era el segundo duelo del curso entre Roger y Juan Martín, aunque la gente tenía una duda clara que resolver. ¿Sería una continuación de lo visto en Miami o recuperarían el nivel de la rivalidad que dejaron en 2013? La versión ofrecido por el argentino en Nueva York estaba siendo muy distinta a la del resto del año, una ciudad que siempre sacó lo mejor del tandilense. En cuanto a Federer, menos cambios, la misma brillantez mostrada desde el primer torneo del año, un Open de Australia que le vio ganar sus primeros partidos en Grand Slam en enero. Hoy estábamos en septiembre y todavía seguía invicto. El H2H indicaba un 16-5 para el de Basilea pero interiormente todos sabíamos que al menos un susto podíamos ver esta madrugada. Un susto que, por ejemplo, colocara a Juan por delante en el marcador tras el primer set.

Ese pensamiento se hizo realidad en un 7-5 donde Del Potro supo mantener a su rival controlado hasta que apareciera la oportunidad para morder. La ocasión saltó en el 5-5 y saque de Roger, un 30-30 que supuso un escalofrío en la muñeca del helvético y regaló una doble falta. Era la primera y sería la última que hiciera Federer en el set, pero terminaría siendo determinantes para escribir este primer capítulo del partido. En el siguiente el punto, el europeo marchó volando hacia la red, buscando respuestas, pero se encontró un passing de libro que le dejaba contra las cuerdas. Una oportunidad de break, una oportunidad aprovechada. El guión del argentino se cumplía, ya solo faltaba cerrar con su servicio. Y vaya si lo hizo, sin inmutarse, cerrando un parcial con altos porcentajes de primeros y dejando a la mitad de la Artur Ashe congelada. La otra mitad, gritaba de emoción.



Se cabreó Federer, aunque no era el primer set que perdía en el torneo. Como si de él dependiera cuando jugar mejor y cuándo jugar peor, sus registros se elevaron hasta un lugar inalcanzable para Juan Martín. En este set, Roger eligió jugar perfecto, rompiendo en el cuarto game para ya no soltar esa ventaja. Con el saque no dio opción, buscó de manera más acertada el revés de su oponente y encontró más golpes ganadores encontrando una y otra vez el contrapié del argentino. Aquella doble falta de la primera manga ya estaba olvidada, tanto que ahora la normalidad volvía a destapar al auténtico favorito del encuentro. Ése era Federer, el mismo que llegaba aquí con marca de 18-0 en Grand Slam. El mismo al que en 2009 le quisieron dar la copa en Flushing Meadows antes de tiempo.

La sensación era que Federer ya había entendido el partido, sabía cómo jugar y esas dudas del primer parcial ya se habían esfumado. ¿Cómo explicarles en unas líneas que, de nuevo por un puñado de errores, llegó Del Potro a tener bolas para el 4-0? No tiene sentido., mucho menos con Roger siendo el protagonista de esos fallos. Pero los genios siempre se levantan, aunque al final no cumplan su deseo. El suizo cogió el pico y la pala para empezar la remontada y llegar a un tiebreak que decantaría la balanza tras más de dos horas de pelea. Durante todo el desempate fue mejor el de Basilea, quien llegó a tener hasta ¡4! bolas de set, a una de ella invitó el de Tandil con una doble falta. Pero no hubo manera, ni siquiera con el apoyo de la grada. La ley de Murphy quiso que a la primera que tuvo Del Potro cediera la guillotina. El golpe era todavía más duro que el del primer set y eso se vio en el rostro de Ljubicic y en el de Luthi. Incluso Edberg, en la fila de atrás, se notó una pequeña mueca de preocupación.

Ciertamente, era para preocuparse. Cinco sets ante Tiafoe, otros cinco ante Youzhny… esta vez era Del Potro el hombre que exigía el máximo esfuerzo al helvético. Pero las fuerzas y la mente flaquearon en el abismo y Roger terminó cayendo por un agujero que él mismo se encargó de abrir. Restando para igualar a cinco, de nuevo una volea a placer con 30-30 le entregaba a Juan Martín la bola de partido. No la perdonaría el de Tandil. Primera derrota en Grand Slam de la temporada y última. Adiós al US Open, adiós al Nº1 (de momento) y bienvenidos unos días de descanso. Para el argentino, en su momento más dulce de los últimos años, una cita con Nadal el próximo viernes sin nada que perder.

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