Nadal, un trámite hacia los octavos

Rafael Nadal se impone a Nikoloz Basilashvili por 6-0 6-1 y 6-0, en uno de sus encuentros más contundentes de su historial en París

Rafael Nadal. Foto: Getty
Rafael Nadal. Foto: Getty

Será recordado como uno de los encuentros más cómodos de Rafael Nadal en París, y no ha tenido pocos. Su cita con el georgiano Nikoloz Basilashvili (5-36 en winners-no forzados) fue, por momentos, impropio de una tercera ronda de Grand Slam. El balear venció por 6-0 6-1 6-0, finalizando así un correctivo total que dejó aún más fría a una Chatrier ya de por sí poco poblada y con el ambiente más húmedo de lo que se ha visto estos días en París. Lo más propicio para explicar dicho marcador sería hacerlo en base a números, pues la diferencia fue siempre amplísima en cada parámetro.

Fue uno de esos encuentros en los que el ganador debe mantener la concentración ante tanta incomodidad, a riesgo de entrar en algún despiste. Sin batalla sobre el terreno, sometido Basilashvili al poder de su rival y a la impotencia de lo sentido en cada tiro, el partido no tuvo ningún punto de discusión. Todo lo que Nadal emitía no obtenía respuesta positiva. El georgiano salió al partido sin saque (23% de primeros saques) y allí se encalló a nivel mental para no recuperarse nunca.

A mitad del segundo set sólo figuraban 9 puntos ganados por Basilashvili, que parecía no haberse adaptado previamente a la tierra a tenor de los problemas de movilidad, muy visibles en cada contrapié. Sus pies no agarraban, y sin apoyos, ante Nadal y su efecto liftado hacia fuera, competir no es posible. Nadal variaba direcciones sin esfuerzo aparente y acumulaba puntos con tremenda sencillez. Su profundidad en el resto y sus golpes cruzados no tenían respuesta en la defensa de su oponente.

La humedad, factor diferente al de otros días, no supuso ningún cambio en la narrativa del partido, que se fue al terreno de lo mental para Nikoloz, muy afectado ante cada error y ante un marcador tan contundente. Su cara, ánimo y lenguaje corporal y gestual ejemplificaban con nitidez su sufrimiento e impotencia. Aunque su servicio mejoró ligeramente en la segunda manga, los errores seguían condenando su competitividad. Nadal, en su haber, mantuvo la continuidad en su juego, no bajó la atención y pasó así a los octavos de final tras poco más de 90 minutos.

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