Nadal suspira en su debut en Montecarlo

El español Rafa Nadal solventa con serios apuros su primer encuentro en Montecarlo, tras vencer al británico Kyle Edmund (6-0 5-7 6-3)

Rafael Nadal. Foto: Getty
Rafael Nadal. Foto: Getty

Rafael Nadal no tuvo un plácido debut en Montecarlo. Y por momentos todo parecía encaminado a que así fuese, ante un rival, Kyle Edmund, poco habituado a la arcilla, y tras ir dominando 6-0 y 2-1, con break a favor, el español dio un paso atrás y vio como la imponente derecha de su oponente hacía acto de presencia. El británico acusó sus problemas competitivos y terminó cediendo ante la mayor experiencia y seguridad del manacorí.

El choque entre británico y español debe contarse en dos partes. Una primera en la que podría explicarse la diferencia de experiencia y adaptación a la superficie. El balear endosa un 6-0 a Edmund sin grandes dosis de juego, acumulando cuatro golpes ganadores,con puntos concretos bien elaborados, moviendo a Edmund de esquina a esquina y alejándolo de la línea con bolas muy altas, con errores de bulto del propio Edmund, dando evidencias de una movilidad irregular para jugar con la pista ancha y profunda, un jugador al que le cuesta no solo la superficie sino el bagaje competitivo ante un jugador como Nadal. Edmund se marcha al banco con un rosco, 28 minutos juados y 11 puntos obtenidos.

El nivel, en cualquier caso, no era excesivamente alto por parte del exnúmero 1, que en la segund amanga fue frenando en intenciones y posición en la pista. Nadal fue dejando entrar a Edmund, conectando bolas cada vez más cortas, tiros de transición sin malicia, echando el cuerpo hacia atrás y cediendo pista y confianza en los intercambios. Desde que Edmund rompe por primera vez, después de que Nadla se colocase 6-0 2-1 y servicio, el encuentro cambia por completo.

Entra en juego el drive del británico, uno de esos golpes que en su punto justo, marca diferencias y pone a defender a cualquier jugador del circuito. Edmund activa las piernas, se coloca 4-2 y servicio y genera un tipo de partido más favorable a sus intereses. Kyle baja al barro para devolver las pelotas más comprometidas y pasa al ataque con su apabullante derecha. De todos los colores, con todas las direcciones y bajo exigencia, su drive iguala la cita a un set.

En el tercero juega más la experiencia. Hasta ese momento, Nadal pierde la referencia en cada intercambio, mostrándose inferior y excesivamente expectante, sin energía ni agresividad, cometiendo algunos errores en la selección de tro -subiendo sobre la derecha de Edmund en lugar de sobre el revés-. Es en el parcial decisivo donde la presión, factor que Edmund no sabe manejar aún, con serios problemas para cerrar partidos y gestionar ventajas, toma partido.

Rafa, que salva bola de break cuando Edmund podía colocarse 3-1 y servicio, tiene en dicho punto de inflexión medio partido. Es un momento de gran significado, pues pone a Edmund en situaciones en las que previamente casi siempre ha naufragado. Aunque el británico vuelve a romper e igualar a 3, el séptimo juego, muy mal jugado y competido, devuelve a Rafa el mando del marcador y la posterior victoria, cerrada por 6-0 5-7 y 6-3, en 2 horas y 19 minutos. Alexander Zverev será el próximo, y muy duro, rival del español.

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