'La ley Djokovic' ya suma 30 Masters 1000

El número 1 del mundo, Novak Djokovic, actualiza su récord de victorias en Masters 1000 tras derrotar a Nishikori en la final de Toronto, por 6-3 y 7-5

Subrayando aún más la distancia que les separa cada vez que se enfrentan, Novak Djokovic doblegó en la final de Toronto y por novena vez consecutiva al japonés Kei Nishikori para hacerse con su título número 30 en categoría Masters 1000, cumpliendo con un guión que tuvo mucho de lo esperado en la previa y lo visto en su historial de enfrentamientos. El número 1 supo rehacerse de la reacción del nipón y cerró la final en dos mangas, 6-3 7-5.

Y es que muchas versiones suelen valerle al jugador balcánico cuando en frente tiene a Kei Nishikori, y en el día de hoy y aunque no necesitó de la mejor, sí salió a la pista con la atención y las piernas que sitúan al rival en la obligación de jugar a no fallar en mitad de un ritmo alto de juego o de tomar riesgos y abrir el partido en una u otra dirección. En su arranque, Novak comenzó a un buen nivel, principalmente con su servicio: al sexto juego se hizo con el break, abriendo las primeras distancias en el choque.

Abriendo los ojos, flexionando en cada golpe, cubriendo la pista con su celeridad habitual y con las manos siempre por debajo de la pelota, el nivel ofrecido por el mejor tenista del mundo fue para tener en cuenta. Nishikori, irregular en el plan de ataque, pero con momentos de gran ofensividad, obtenía respuesta en la gran defensa del de Belgrado. El parcial de apertura tenía dueño y su continuación, también. Nole rompía el servició del nipón y consolidaba la ventaja, colocándose 6-3 y 3-1 arriba. Ahí llegó el único viraje, momentáneo, de la cita.

Nishikori comenzó a tirar manos desde el resto y los segundos tiros; buscaba paralelos sin madurar el punto, aceleraba de primeras, sin margen para el intercambio -siempre a favor de Djokovic-, haciéndose con tres juegos consecutivos y el turno de servicio favorable para intentar equilibrar el partido y llevarlo a la manga decisiva. Fue un espejismo. Sus temblores competitivos volvieron a aparecer en los momentos determinantes y varios errores en cadena le otorgaban la rotura al número 1, que pudo cerrar con su servicio una tarde plácida en términos generales, labrada por su notable nivel, como siempre que avanzan los torneos.

Tras una derrota sonada en Wimbledon, y con la tranquilidad que le confieren a Novak los descansos, la ley vuelve a imperar en el circuito, actualizando su propio récord en dicha categoría y reafirmando su dominio en el circuito actual, llegando a Rio, parada con botín histórico para su carrera, con toda la confianza que conceden las victorias.

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