Del Potro termina con Wawrinka

Juan Martín del Potro festeja la mejor tarde desde su vuelta a las pistas, tras derrotar a Stan Wawrinka en 2ª ronda de Wimbledon (3-6 6-3 7-6 6-3)

Y no se puede hablar de sorpresa viendo el encuentro. Juan Martín del Potro mantuvo la calma y la continuidad de principio a fin, para aprovechar una tarde aciaga de su oponente, un Stan Wawrinka atrapado y sin soluciones, en su habitual irregularidad en rondas tempranas. Sin más plan que pasar bolas y buscar el ganador sin un trabajo táctico concreto, el número 5 del mundo se fue de la Central mentalmente apagado y confuso. Del Potro sigue evolucionando.

La victoria, dedicada a su hermano, que veía desde la grada como Juan se emocionaba, fue consecuente con lo visto. No es Del Potro actualmente un rival inasequible, que impone su ritmo y toma toda la iniciativa con su derecha. Aún queda mucho para que recuerde a aquel top-4, pero competitivamente fue mucho más estable. Quizás por la poca expectativa que para él supone hoy jugar ante un top-5, el argentino jugó calmado, enfocado y recto.

Wawrinka, un jugador sin demasiados recursos, lo basó todo en sus golpes de fondo, como casi siempre, y no supo interpretar los problemas de movilidad sobre hierba y las evidentes dudas que trae el sudamericano en su golpe de revés para encontrar ventajas. Sólo en el primer parcial, Wawrinka pudo hacer sostenible su plan de ataque. Desde ahí, comenzó a torcerse y a generar errores no forzados a pares, conformando una hoja de servicios de un error por cada ganador (47 a 48). Al todo o nada.

No se vieron dejadas, subidas tras primer servicio, rastro de alguna jugada concreta trabajada con Krajicek. El suizo iba a ganar o perder desde la mirilla de su escopeta, mal calibrada con el paso de los minutos. Del Potro optó por la consistencia y una mayor serenidad en los puntos importantes. Más que representativo e ilustrativo fue el desempate de la tercera manga, donde Wawrinka ofreció un concierto de malas decisiones; piernas paradas para trabajar la pista y el deslizante revés con slice del argentino, muy mejorado desde su lesión.

Con el turno de servicio a favor en la cuarta manga, Juan Martín tenía el partido muy de cara. Stan, el jugador de entre la élite con menor % de primeros servicios, negaba constantemente con la cabeza, sin sensaciones en su revés y con la pista cada vez más estrecha para sus bombardeos. Muy tenso y ofuscado, no se encuentran jugadores con tanta sensibilidad y temblor a la hora de jugar en la primera semana, la verdadera barrera psicológica del doble campeón de Grand Slam. Del Potro, con el aroma del campeón que aún recuerda, festejó la mejor victoria hasta la fecha desde que vuelve a sentirse jugador de tenis

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