Murray es demasiado duro para David

Una vez más Andy Murray impone su superior pegada ante David Ferrer y batalla en cuatro sets para meterse en las semifinales del torneo.

Rubén Pérez Serrano | 27 Jan 2016 | 08.36
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El cemento de la Rod Laver convertido en la arena de un coliseo. Donde dos gladiadores como el escocés Andy Murray y el alicantino David Ferrer bregaron durante más de 3 horas por un preciado puesto en la penúltima ronda del Abierto de Australia 2016. El vencedor una vez más fue el de Dunblane, que supo hacer valer su mayor velocidad de golpes de fondo y saque en una contienda por lo demás igualadísima y con durísimos y descarnados peloteos. Murray prevaleció por 6-3, 6-7(5), 6-2 y 6-3 en 3 horas y 21 minutos.

La contienda tuvo desde sus inicios peloteos llenos de intensidad, dureza, cambios de dirección y mucha movilidad por parte de ambos. Pero la mayor pegada de Murray se estaba imponiendo. El escocés arriesgaba más, creaba más con su revés y con su saque desarbolando a un Ferrer que aún se encontraba en periodo de calentamiento. En el cuarto juego el de Dunblane puso la directa y abrió brecha en el marcador, una brecha que ya no soltaría. David dispuso de dos bolas para recuperar el break encajado con 5-3 abajo, jugando un auténtico puntazo con globos inverosímiles y defensas de otro nivel. El escocés entonces sirvió de lujo, marcando la gran diferencia tenística que hay entre ambos. El set se quedaría en tierras británicas por 6-3.

La batalla por el segundo set fue otra historia. Una que nos era a todos más familiar. Una en la que David salía a por Murray desde el primer instante, siendo incisivo con sus tiros, atacando sin miedo a fallar, desmontando la resistencia escocesa parapetada 2 ó 3 metros por detrás de la línea de fondo. Ferrer cogió rápido una ventaja de 3-0 a su favor aprovechando también las concesiones al saque del británico. Había partido en la Rod Laver.

Pero la sombra de Murray es muy alargada y David lo volvió a comprobar. El escocés con gran tesón y piernas recuperó la desventaja y niveló el set hasta el 4-4. Se venía otra de esas remontadas dolorosas para el de Jávea que había demostrado mayor entereza en la segunda manga. Dispuso Andy de 15-40 para ponerse 5-4 y saque con un despliegue de reveses desorbitante pero le entraron las dudas cuando más firme debía de estar y dio vida a David. En el siguiente juego fue el escocés el que salvó bola de set en contra con un saque directo.

La manga terminó en el desempate donde el valenciano dominó desde el inicio, más decidido y con más chispa. Murray aún pensando en aquellos fallos del 4-4. Los mejores y más largos peloteos se vieron aquí, los dos sabedores de la importancia del set. Ferrer aguantó bien de cabeza y con mucha fe y tenis se impuso finalmente por 7-5 tras 1 hora y 11 minutos. Casi nada.

Un set iguales y un nuevo partido que empezaba. Ambos se respetaron el saque hasta el cuarto juego, donde Murray dio un paso al frente y arriesgó un poquito más, conectando una derecha cruzada fantástica a la carrera y después un resto a los pies de Ferrer para firmar la rotura. Inmediatamente a continuación se interrumpía el partido a causa de unas leves gotas que forzarían a cerrar el techo de la central. Doble complicación para el de Jávea. El choque pasaba a ser indoor con la consiguiente ventaja para Murray. Uno y otro tuvieron opciones de romperse el servicio pero fue finalmente con 5-2 cuando el escocés decidió finiquitar un set en el que estuvo mucho más resolutivo y despierto que Ferrer. Muchos errores no forzados para él y no tantos ganadores. Un balance que tenía que cambiar si quería estar en semifinales.

Pero Murray salió disparado en la cuarta manga. Dirigiendo juego como no lo había hecho en todo el partido. Movía a Ferrer como un parabrisas. El valenciano parecía quedarse sin opciones de pelear la contienda. El escocés se marchaba rápido en el marcador. Las dudas volvieron a asaltarle y David lo supo ver. Se fue a por él y le devolvió la rotura. El set estaba 2-2 con Ferrer tentando el saque de Murray, todo podía pasar. Y lo que acabó pasando es lo que lo que suele pasar cuando se enfrentan estos dos tenistas. El discípulo de Amélie Mauresmo saca su pegada cuando se ve contra las cuerdas y Ferrer no dispone de argumentos suficientes para contrarrestar eso. Su despliegue es encomiable pero la carencia de velocidad en sus tiros, especialmente en cemento es un lastre.

Otro nuevo break para el escocés que sería la puntilla. Tras más de 3 horas y 20 minutos de durísima batalla, de larguísimos intercambios, de puntos luchados hasta el extremo, Murray alzaba los brazos como vencedor. Como semifinalista una vez más del Abierto de Australia y como ganador, una vez más, ante David Ferrer. En cuanto a actitud, bravo por los dos, brindaron una excelente pelea en la Rod Laver Arena. Dos auténticos gladiadores del tenis.