Mirra Andreeva no pudo controlar sus emociones tras caer derrotada ante Marta Kostyuk en la final del Mutua Madrid Open. La rusa se sentó en el banquillo visiblemente afectada y se cubrió la cara con una toalla para secarse las lágrimas que caían de su rostro. La rusa buscaba el tercer título WTA 1000 de su carrera, el primero en la capital española, pero no tuvo su mejor día en la gran final. También solotó alguna lágrima durante su discurso en la entrega de trofeos.

