Es lo bueno y lo malo de jugar en la semana previa a un torneo de Grand Slam. ¿Lo bueno? Que el cuadro está un poco más relajado y puedes salir campeón, como le ha pasado a Tomas Machac en el ATP 250 de Adelaida. ¿Lo malo? Que en dos días tiene la primera ronda del Open de Australia 2026, donde le espera Grigor Dimitrov. Pero el checo está feliz, no cambiaría nada de lo ocurrido. Con el trofeo en las manos, todo se vuelve más fácil.
“He pasado mucho tiempo en la cancha, no como en pretemporada, desafortunadamente. Ahora mismo mi físico está bien, me sentí bien en el tercer set, no tuve ningún problema y tampoco calambres. Ni siquiera hubo amago de calambres, así que llego a Melbourne bastante preparado. Allí las condiciones cambiarán, lo sé. También sé que acabo este torneo cansado, pero ahora tengo dos días para recuperarme, intentaré aterrizar en Melbourne con una nueva energía y otra motivación”, valoró Tomas antes de caer su próximo vuelo.
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