Dos horas clavadas de partido, eso fue lo que necesitó Aryna Sabalenka para frenar la buena dinámica de una Emma Raducanu que se lo puso realmente complicado a la Nº1 del mundo. Diga lo que diga el marcador (7-6, 6-4), la realidad es que la británica llegó a sacar para ganar la primera manga y dominó el segundo parcial por 4-2, pero ya sabéis cómo se las gastan las mejores del mundo. Un poquito de vida la sirvió a Aryna para darle un empujón al encuentro y terminar avanzando a octavos de final de Wimbledon una año más. Le espera el domingo su gran amiga Elise Mertens.
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