Estados Unidos vuelve a ser una superpotencia tenística a nivel mundial. Tras años de sequía en lo que a jugadores de nivel se refiere y siendo sostenidos por Andy Roddick y Mardy Fish y, posteriormente, solo por John Isner, el país de las barras y las estrellas ha logrado poblar el ranking ATP de representantes. Hay seis jugadores estadounidenses en el top-50, algo que no ocurría desde septiembre de 2005 y que tuvo su máximo momento de crisis en 2014, cuando solo Isner estaba entre los 50 mejores del mundo. Además, en el top-100 la cifra llega a los ocho representantes y, lo que es más importante, la mayoría de ellos no superan los 25 años. Tan solo Isner llega a la treintena y Querrey y Johnson son los que superan los 25 años. Hay futuro para el tenis estadounidense.
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