Tremendo mal de ojo el que le ha caído encima a Sloane Stephens. La estadounidense no gana un partido desde Wimbledon y no disputa un encuentro desde los Juegos Olímpicos, aunque el castigo no acaba aquí. La jugadora viajó esta semana a Sidney para volver de nuevo a las pistas, pero finalmente ha visto que es imposible. Tras cuatro meses en el dique seco, Sloane tampoco estará en el Open de Australia e intentará reaparecer en febrero.
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