No cambies, evoluciona. Con esa máxima parece haber afrontado Gael Monfils la entrada de este nuevo año, algo que le ha conferido un plus de peligrosidad sobre la pista. El galo mantiene su carácter dicharachero y de hombre-espectáculo que tanto encandila a aficionados, pero ostenta un mayor aplomo y racionalidad a la hora de plantear una táctica ganadora. Hoy cumplió los pronósticos y consiguió proclamarse campeón del ATP 250 de Montpellier, al derrotar al canadiense Vasek Pospisil por 7-5 y 6-3 en una hora y 37 minutos de juego, en un encuentro donde el francés dominó en todas las facetas del juego y de esta manera sumó su noveno título como profesional.
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