De ser señalada durante varias temporadas por no ser capaz de rendir en tierra batida, a pisar dos finales en arcilla de sus últimos tres torneos. El horizonte se Johanna Konta se ha vuelto a abrir donde menos la esperábamos, en el polvo de ladrillo. La subcampeona hace una semanas en Rabat luchará mañana por la corona en Roma y su nivel de confianza no puede estar mejor lugar después de dejar en el camino a Kiki Bertens, una de las grandes favoritas.
"Esta será la segunda final más importante de mi carrera después de la de Miami, por lo que significa un gran logro. Nunca dudé de mis habilidades sobre esta superficie, así que tampoco estoy alucinando, aunque sí estoy muy contenta. Cuando era más joven gané la mayoría de mis primeros títulos en arcilla, lo que pasa es que mis resultados en los últimos años en esta superficie fueron desafortunados. En términos de ajustes, creo que el trabajo que vengo haciendo está enfocado a que me sirva en todas las superficies. Ahora mismo lo más importante es que vuelvo a disfrutar de lo que hago", confesó en su última rueda de prensa.
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