David Ferrer no corrió la mejor de las suertes. En su debut en el torneo de Ginebra, el alicantino chocaba con el alemán Peter Gojowczyk, ante el que nunca encontró un ritmo de juego propio de lo que Ferrer entiende como óptimo. El tenista germano dominó ampliamente en sus juegos al servicio (David sólo ganó ocho puntos al resto en todo el partido) y en apenas 75 minutos la contienda quedó sentenciada (62 64).
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