En una nube, así estaba Sam Querrey al entrar a sala de prensa tras levantar minutos antes el título de Acapulco. Su nombre pasará a la historia por ser el primer estadounidense en conquistar el trofeo mexicano, además de por habérselo ganado a Rafael Nadal, un hombre que todavía no conocía la derrota en esta pista. "Han sido dos sets pero muy ajustados. Creo que he jugado muy bien toda la noche, siendo muy agresivo y dándole muchos problemas con mi servicio. Este es el torneo más importante que he ganado nunca, sentía que todo el público estaba del lado de Rafa y eso me ha motivado, ha sido divertido", señaló el de San Francisco.

