Había tanto talento sobre la pista, tantos ingredientes sorpresa, que cualquier cosa podía ocurrir en las próximas dos horas. Finalmente, Nick Kyrgios se impuso a Alexandr Dolgopolov (6-3, 7-6) en un partido que no nos regaló tanto azúcar como esperábamos pero sí nos mostró a un australiano mucho más tranquilo y centrado que en torneos anteriores. El de Canberra chocará en tercera ronda de Cincinnati ante una de las raquetas más peligrosas del vestuario: Ivo Karlovic.

