Cuando la serenidad hace brillar el talento
Davidovich se mete en la final del Masters 1000 de Shanghái tras un ejercicio de resistencia y madurez ante un Zverev que fue de más a menos.
Capaz de lo mejor y de lo peor; la luz y la oscuridad, el cielo y la tierra, ese es Alejandro Davidovich. El tenista español, acostumbrado a luchar contra sus propias pesadillas, se encuentra en un momento de equilibrio. Todo está en su sitio. La cabeza fría y el tenis caliente. Y este estado mental y tenístico se traduce en una final del Masters 1000 de Shanghái tras remontar a Alexander Zverev por 5-7, 6-4, 6-3. Ahora, espera Daniil Medvedev o una final español soñada contra Rafael Jódar.
Unas señoras semifinales de Masters 1000 la que se avecinaba entre el futuro número uno del mundo y uno de los tenistas más en forma en la gira asiática. Un Zverev con el piloto automático y un Davidovich enrrachado se veían las caras por séptima vez (6-1 para el alemán) con el objetivo de conseguir uno de los dos puestos de la gran final de Shanghái.
Así fue la trabajada victoria de Davidovich sobre Zverev en las semifinales de Shanghái
Y la igualdad es máxima en el comienzo de la contienda. Los dos se encuentran seguros y firmes con sus servicios y van sacando sus juegos al saque sin aparentes problemas. No hay mucho ritmo, pero cuando hay algunos intercambios la intensidad de los golpes y el ritmo es frenético. Ambos saben cómo hacer daño al rival y se buscan las cosquillas, pero apenas hay opciones al resto porque los servicios mandan.
El primer set entra en el momento cumbre (5-5) y la sensación que reina en Shanghái es que el parcial se decidirá en el tie break. Sin embargo, la única doble falta de Davidovich viene acompañada de un error no forzado y posteriormente de un revés paralelo de Zverev, que consigue el primer break del encuentro cuando más lo necesitaba. Es lo que tienen los partidos tan igualados, tres errores tontos pueden condenarte. Y eso fue lo que le ocurre al español, que juega una gran primera manga, pero tres errores no forzados le condenan y el teutón se hace con el set (7-5).
El segundo set tiene los mismos tintes que el primero, sin embargo, Zverev se enreda con su derecha en un juego y Davidovich dispone de la primera bola de break en todo el partido, pero un gran servicio del de Hamburgo frena la tentativa. Aun así, el malagueño se muestra con más mordiente al resto, no se rinde y dispone de otra bola que esta vez se pierde tras un gran intercambio.
El español pierde una oportunidad de oro que no se puede desaprovechar contra un sacador como Zverev, sobre todo viendo los juegos venideros en los que los servicios vuelven a dictar sentencia, pero comienza a generar dudas al nuevo número uno del mundo.
FOKI IS A SHANGHAI FINALIST 😤 @alexdavidovich1 cooks a comeback 5-7 6-4 6-3 to beat Zverev for a spot in the final! #RolexShanghaiMasters https://t.co/x6Ny68YlKl
— Tennis TV (@TennisTV) October 17, 2026
El duelo entra de nuevo en el momento decisivo y cualquier mínimo fallo puede desembocar en victoria para Zverev o segundo set para Davidovich. Esta vez el español no se arruga, es más, da un paso adelante. Ya no falla y con un revés paralelo sella un segundo set (6-4), en el que se le vio con algo más de chispa que el alemán, y el parcial definitivo determinará el primer finalista de Shanghái.
La sensación es que el malagueño va a más, mientras que el de Hamburgo va a menos y dependiendo sobremanera de su servicio. Sus golpes de fondo de pista ya no hacen daño, sus movimientos son más limitados y tiene que buscar soluciones si no quiere ver como se le escapa la victoria. Sin embargo, parece que ha desconectado, porque cede su servicio en el primer juego con una doble falta. Si Davidovich no se precipita y se mantiene sereno está a un solo paso de la final.
El español defiende la ventaja a la perfección. No da ninguna opción para que Zverev recupere el quiebre y los juegos van pasando. Le queda lo más difícil en un partido, cerrarlo. Pero la serenidad de Davidovich está por encima de cualquier miedo o duda y también del número uno del mundo.
Después de muchas idas y venidas, de tormentas infinitas y de laberintos sin fin, Alejandro Davidovich ha encontrado su lugar. Lo más brillante y lo más oscuro, un poco de cada para encontrar el equilibrio necesario. Ese que le permite tumbar a Alexander Zverev por 5-7, 6-4, 6-2 para meterse en la final del Masters 1000 de Shanghái.