Este muerto está muy vivo
Un renacido Djokovic juega uno de los partidos más completos del año para batir a Zverev y aumentar su racha de victorias en Pekín hasta 32 y mantener su invicto en el torneo chino.
Novak Djokovic volvió a ser Novak Djokovic. Después de meses mostrando una de sus peores versiones, con problemas físicos y de salud, llorando y arrastrándose por las pistas, sin disfrutar y solo sufriendo, por fin, el campeón de 24 Grand Slams se levantó de la lona y volvió a golpear, y de qué manera. Consigue en el mejor partido de su temporada, batir a Alexander Zverev en un ejercicio de resistencia y competitividad para mantenerse invicto en el ATP Pekín y sumar 32 victorias consecutivas. Pero sobre todo para mandar un mensaje claro: nunca duden de él.
Un partido entre campeones de Grand Slams en unos cuartos de final de un ATP 500 no se tiene todos los días. Djokovic y Zverev se veían las caras por un puesto en la semifinales del torneo chino, aunque cada uno en circunstancias completamente diferentes. Por un lado, el serbio continúa sufriendo problemas físicos que le impiden mostrar una buena versión de su tenis, mientras que el alemán llega solventando sin problemas sus duelos previos y como flamante campeón del US Open.
Así fue la épica victoria de Djokovic contra Zverev en los cuartos de final del ATP Pekín 2026
A priori, y por primera vez en mucho tiempo, Zverev era claro favorito a la victoria por delante de un Djokovic muy venido a menos en los últimos meses. Y esta sensación se trasladó a los primero juegos del partido, donde el alemán salió con un punto más de chispa para romper en el primer juego del duelo el servicio del serbio.
El número dos del mundo se mostraba impenetrable con su servicio y aceptaba la agresividad en los intercambios de fondo que proponía Djokovic. El serbio parecía que no sabía por dónde coger mano al alemán, pero un polémico punto, en el que Zverev pidió que se repitiera porque una valla publicitaria le molestó, terminó por encender al serbio. “Es una de las reglas más estúpidas que he visto en mi vida”, aseguró el de Belgrado al juez árbitro.
Y casualmente ese error fue la gasolina necesaria para igualar el nivel con Zverev. A partir de entonces ambos se enfrascaron en largos e intensos intercambios. El serbio no conseguía devolver el break, pero ponía al final de la primera manga en aprietos a Sascha. Esta situación de presión, hace unos meses, el alemán no la hubiera soportado y habría acabado cediendo el saque. Pero desde su liberación al ganar Roland Garros y su confirmación al levantar el US Open, le han dado una confianza brutal en su tenis y, sobre todo, en su cabeza. Aceptó la exigencia de Djokovic y cerró un primer set muy igualado (6-4).
Esa inercia del final de la primera manga, se mantuvo en el inicio del segundo con una igualada total en el que ninguno daba opción al resto. Los juegos pasaban y el parcial entraba en momento clave con una gran expectación. Cualquier fallo, por mínimo que fuese, se iba a pagar muy caro.
Por fin, después de muchos meses, concretamente desde Wimbledon, se volvía a ver a un Djokovic completo, a un gran nivel y sin sufrir percances de salud ni físicos. Volvía a ser competitivo y no permitía que Zverev le echara del partido, algo que a sus 39 años lo hace más loable todavía.
4-4 y ninguno daba su brazo a torcer, pero era Zverev el que gozaba de la primera bola de break en todo el set y que suponía medio partido. Sin embargo, el efectivo servicio del serbio frenó la tentativa y no teniendo bastante defendiéndose olió la sangre del alemán y fue a por él, rompiéndole el servicio por primera vez en todo el partido y llevándose el segundo set (6-4) demostrando que estaba muy vivo.
DJOKOVIC DELIVERS - AGAIN 🙌🔥 The moment @DjokerNole defeated top seed Zverev to reach a SEVENTH Beijing semi-final! #ChinaOpen https://t.co/ittM22cQUm
— Tennis TV (@TennisTV) October 4, 2026
Fue como volver a ver a ese Djokovic que hace menos de un año rendía a Jannik Sinner en las semifinales del Open de Australia y que le plantaba cara a Carlos Alcaraz en la final. De nuevo, ejerció de escapista en un set que lo lógico es que cayera del lado de Zverev. Pero con un campeón de 24 Grand Slams nunca hay que dar nada por sentado.
Poco tiempo para celebraciones tenía el serbio porque Zverev salía en el tercer set con la férrea intención de romper y poner tierra de por medio. Disponía de otra bola de break en el tercer juego, pero Djokovic estaba en su salsa, disfrutando por primera vez en mucho tiempo en una pista de tenis, y frenaba de nuevo al teutón.
Si la inercia en el segundo set parecía favorable al alemán, en el tercer set la sensación que reinaba era que si a Djokovic le respetaba el físico como lo estaba haciendo tendría muchas papeletas para llevarse el partido. Tenisticamente ambos estaban empatados, pero en esos momentos que definen un partido, donde la tensión es máxima y el brazo se encoge, el serbio sabe moverse mejor que nadie.
El marcador mostraba 4-4, pero parecía que era Djokovic el que tenía la sartén cogida por el mango. No flaqueaba y en su mirada se volvía a ver esa determinación y empuje del más grande de todos los tiempos. Zverev, por mucho que fuera otro desde Roland Garros y US Open, no supo cómo reaccionar ante el órdago del de Belgrado y volvió a los pecados del pasado: poco agresivo, pasivo y muy dubitativo.
Y entonces llegó la oportunidad de oro para Djokovic con 5-4 y 30-40. Bola de partido. Sin embargo, tras 27 intercambios profundos e intensos, Zverev le ganaba la partida táctica. Pero no cejó en su empeño el lobo de Belgrado y en su segunda bola certificaba una victoria balsámica y que le reconcilia con el tenis.
Consigue así mantener su invicto en el ATP Pekín y sumar 32 victorias consecutivas en el torneo chino. Espera Daniil Medvedev en semifinales, pero poco importa ya quien será el rival de Novak Djokovic, así como el resultado. Lo de hoy es otra obra de amor al tenis y hacia su persona, de nunca rendirse y de demostrar una vez más porque es el mejor tenista de todos los tiempos.