Skip to main content

Alcaraz se desata e ilumina con fuerza la noche de Nueva York

Tremenda actuación del murciano, que mostró su mejor nivel desde su regreso tras ceder el primer set ante un valiente Faria. Ya pisa la tercera ronda... y con más confianza que nunca.

Alcaraz y una victoria brutal ante Faria.

Hay cosas que nunca cambian y binomios que nunca se rompen. El de Carlos Alcaraz con la noche de Nueva York parece destinado a perdurar mientras el murciano compita: no importa la ausencia de cuatro meses y medio, no importa las lesiones que se interpongan en el camino, el murciano siempre encuentra la forma de encender a la grada de la Arthur Ashe cuando el cae el sol, mezclando el show con la calidad para brindar una función de muchos quilates. Hoy, en segunda ronda de este US Open, la víctima fue un valiente Jaime Faria, que inició con firmeza y sin temer al escenario... pero acabó aplastado por un tren de mercancías con denominación de origen murciana (4-6, 6-0. 6-3, 6-2).

Empezó el murciano relativamente tentativo, midiendo las distancias, calculando hasta qué punto podía forzar o no con un servicio aún en vías de desarrollo. Si algo tenía su rival de hoy es desparpajo, ese instinto del que es joven y no tiene miedo nada. Es el mismo punto de rebeldía que le sirvió para ganarle un set a Novak Djokovic en la Rod Laver y para tumbar a Ben Shelton en Cincinnati: escudado en saques que caían como bombas, la facilidad para encontrar puntos cortos de Faria le llevó a dar el primer golpe y hacer temer por un breve instante al mundo de que se veía una nueva noche de sorpresas.

Image
Que siga el show de Alcaraz.

La reacción de Alcaraz provocó el delirio en Nueva York: así remontó su partido de segunda ronda en el US Open

De hecho, el luso dispuso de un par de bolas de rotura en el primer juego del segundo set que no pudo aprovechar. Quién sabe si aquí estuvo el punto de inflexión del partido: si bien es cierto que Carlitos se mostró muy tranquilo a lo largo de todo el duelo, sin gestos visibles de frustración más allá de un pequeño momento de desesperación con su saque, la ola de la confianza era surfeada por el portugués con bastante comodidad.

Aquel juego desató la reacción de Carlos... y lo que le sucedió fue el show de un genio al que echábamos de menos. Hay muchas cosas a destacar en el repertorio del murciano: la derecha marcó la diferencia como antaño, sin ninguna limitación, con latigazos desde todas las posiciones imaginables (la invertida, tanto paralela como cruzada, volvió a ser un arma de destrucción masiva)... y todo gracias, claro, a una explosividad e intensidad que nos hacen cuestionarnos si verdaderamente Alcaraz ha estado fuera de las pistas tanto tiempo.

Decidió economizar físico Jaime ante semejante subida de nivel, entregando el final de segundo set y centrándose en el siguiente. Volvió a aparecer su mejor versión en el tercero, esta vez con restos teledirigidos a sus pies... pero su principal red de apoyo, el saque, jamás encontró la puntería y precisión del primer parcial, y fue imposible para el luso encontrar el colchón de puntos cortos que necesitaba. En cambio, lo que le esperaban eran guerras de trincheras desde el fondo de la pista donde necesitaba inventarse golpes mágicos para salir victorioso, un plan de juego imposible de sostener más allá de la primera hora y media de tenis a este nivel.

Ya sin gasolina en las piernas (venía, además, de un partido a cinco mangas durísimo ante Brooksby en su debut), Jaime se dejó ir y convirtió el cuarto set en un mero trámite. No se confió Alcaraz, eso sí, que continuó encontrando las combinaciones necesarias hasta elevar la cifra de golpes ganadores con su drive a 21 (señal de que su mayor arma comienza a carburar). Hay una sensación que subyace de este duelo y que llena de optimismo a los fieles de Carlos: ¿quién puede sobrevivir ante semejante versión del murciano durante más de dos horas? Ningún candidato al título presenta un estado de forma esplendoroso, y si al campeón defensor le ha valido apenas un par de partidos para encender motores así... que se preparen todos los demás.