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Lo bueno siempre se hace esperar

Alcaraz regresó por todo lo alto en el US Open con un debut muy serio y convincente ante un inofensivo Saifullin.

Lo bueno siempre se hace esperar

No hay mejor noticia posible para el mundo del tenis que Carlos Alcaraz vuelva, gane y convenzca. El español debutó en el US Open como si el tiempo no hubiera pasado. Cuatro meses y medio de ausencia por su lesión de muñeca parece no haberle afectado en absoluto, porque se inició en Nueva York con su tenis de siempre, algo oxidado por la inactividad, pero igual de demoledor. Lo sufrió Roman Saifullin (6-4, 6-4, 6-4) que poco pudo hacer ante el regreso del hijo pródigo, que volvió igual que se fue: ganando.

139 días después de aquella tarde en el Reial Club de Tennis de Barcelona, cuatro meses y medio después de un mal gesto en la muñeca, de una simple molestia, que después de convirtió en una lesión mucho más seria, el tenis se quedó huérfano de su estrella. Y no había mejor lugar para volver, para el regreso del hijo pródigo, que en una pista de su talla y magnitud, la más grande de todas, la Arthur Ashe de Nueva York. Pero, sobre todo, en el lugar donde se dio a conocer, donde ganó su primer Grand Slam y se convirtió en el tenista más joven en ser número uno del mundo con apenas 19 años. Era el sitio idóneo para su vuelta la competición.

Así fue la vuelta soñada de Carlos Alcaraz al circuito en el US Open

Pero, como era de esperar, el regreso no iba a ser fácil. Cuatro meses y medio fuera del circuito pasan factura a todo el mundo, incluso para el último campeón de este torneo. Los primeros juegos están llenos de dudas, errores y nervios. Algo completamente normal. Salva una bola de break en su primer juego al saque, y otra más en el sexto.

Todo esta siendo muy tranquilo, incluso muy frio. La pista no está llena y el juego de Alcaraz todavía no estaba para malabarismos que enciendan a la grada, mientras que Saifullin sigue su plan de meter bolas hasta que el español se precipite. Pero es en el momento en el que salva esa segunda bola de break cuando todo cambia. ¿Por qué? Porque es el momento en el que el de El Palmar mira a su equipo y suelta una carcajada. Se confirma, pase lo que pase, Alcaraz ya ha vuelto.

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Lo ratifica en el siguiente juego con su primera rotura en su primera bola de break. ¿Cómo lo hace? Con una derecha cruzada que Saifullin solo puede seguir con la mirada. Grita el español y se desahoga porque sabe que si bien todavía la máquina todavía no está al 100%, el talento y el hambre competitivo siguen inmaculados. Y con eso ¿Por qué no? Alcaraz intentará la dificil tarea de levantar su 8º Grand Slam, su tercer US Open.

Cierra una primera manga (6-4) en la que fue de menos a más ante un inocente Safiullin. Han pasado cuatro meses y medio, sí, pero nada ha cambiado. En términos puramente tenísticos y competitivos, pocos pueden hacer frente a la mayor estrella del tenis actual, con permiso de Jannik Sinner.

Y si Alcaraz vuelve con todo, también vuelve con sus desconexiones. La falta de ritmo competitivo y la exigencia mental que conlleva le hace perder la concentración en el inicio del segundo set. Cede su servicio en blanco, y Saifullin amenaza con poner el 3-0 en un abrir y cerrar de ojos, pero el murciano reacciona y devuelve el break al instante.

Como ocurriera en el inicio del primer set, poco a poco el español se suelta, se reencuentra con su tenis y, lo más importante, la muñeca está respondiendo a la perfección. Safiullin sigue plano de ideas y Alcaraz lo aprovecha para otro break en el séptimo juego. Huele la sangre, los sentidos se acentúan y ahí, una vez más, el español no perdona para meterse el segundo set al bolsillo (6-4).

Es en el tercer set donde Saifullin ya tira la toalla. Se da cuenta de que por mucho tiempo que su rival haya estado sin competir, la esencia de su tenis, su razón de ser, sigue intacta. Y ante eso, uno poco puede hacer. Así que Carlos Alcaraz, con una sonrisa de oreja a oreja, sella una primera victoria (6-4, 6-4, 6-4) en el US Open seria y contundente, con algunas cosas por mejorar, pero con muchas cosas positivas des

Tras la larga agonía de su recuperación, después de las dudas y esos pensamientos intrusivos, que son el peor enemigo de uno mismo. Después de ir bajandose de torneos como el que tacha los días en un calendario, Alcaraz regresó y volvió como solo sabe él, por todo lo alto.