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Fils irrumpe en semifinales de Cincinnati y hace historia para el tenis francés
Siempre llegan los frutos para aquel que tiene paciencia. Cuando Arthur Fils vivía el mejor momento de su temporada, tras conquistar en el Godó uno de sus títulos más importantes y Roland Garros, en casa, estaba a la vuelta de la esquina, su físico volvió a traicionarle y le dejó en el dique seco, parando en seco su evolución. No se desesperó, siguió trabajando e identificando las partes débiles de su tenis... y, a su vuelta, el tenis le regala la oportunidad de seguir haciendo historia: tras superar con claridad a Thiago Tirante (6-3, 6-2), vuelve a pisar las semifinales de un Masters 1000 en el ATP Cincinnati 2026, regresando además a su mejor posición histórica en el ranking (#14 del mundo).
No hubo historia en un partido que el galo dominó de principio a fin. Sentirse cómodo en un escenario tan importante es crucial cuando llegas a los cuartos de final de un Masters 1000, y la falta de intercambios largos en el inicio del duelo no ayudó a Tirante a desquitarse de esa sensación de ser un extraño en estas lides. Por el contrario, Arthur jugó con poso, construyendo los puntos con paciencia y dejando que su derecha fuera un arma demoledora. No tuvo el argentino su mejor día con el saque, su gran bastión en tierras estadounidenses: quizás las condiciones nocturnas, nuevas para él, le dejaron en fuera de juego.
Fils hace historia para el tenis francés
El triunfo del galo le da una oportunidad de oro para asomarse a su primera final de Masters 1000. Lo intentó en Miami, donde cedió ante Lehecka, y en un Mutua Madrid Open en el que Jannik Sinner le apartó del camino; ahora enfrentará a otro primerizo en esta frontera, Flavio Cobolli, en un partido que demuestra que la nueva generación ya está aquí.
Por último, Arthur puede presumir de formar parte de una estadística impresionante: es únicamente el segundo jugador francés en alcanzar las semifinales de tres Masters 1000 en una misma temporada, acompañando a Guy Forget, quien lo lograse en 1991. Nombres como Tsonga o Monfils, por ejemplo, no fueron capaces de lograrlo, lo que da una idea del tamaño de la gesta del galo.