Madrid ya tiene a su profeta. Rafa Jódar buscaba su primera gran noche después del sufrimiento vivido en su debut en el Mutua Madrid Open ante Jesper de Jong. Y lo tuvo ante nada más ni nada menos que el número ocho del mundo, Alex de Miñaur. El australiano fue la víctima elegida por el joven de 19 años, que no tuvo piedad con él y se hizo con la victoria con un contundente: 6-3, 6-1 en apenas 75 minutos.
Al fin la Pista Manolo Santana mostraba gradas llenas y un público animoso. Y no era para menos porque hacía acto de presencia la nueva promesa del tenis español y mundial: Rafa Jódar. El madrileño jugaba en casa y notó desde el principio el calor de los aficionados, algo que necesitaba si quería doblegar a todo un top-10 como Alex de Miñaur.
Así fue la primera gran noche de Rafa Jódar en Madrid
La expectación era tal que hasta Jannik Sinner no se quiso perder el duelo. El número uno del mundo quería ver en directo si era cierto aquello que decían de este joven de 19 años que en apenas nueve torneos como profesional ya cuenta con un título y es número 42 del ranking ATP.
Y la verdad que la expectativas del italiano se cumplieron desde el principio. A diferencia de su debut, Jódar no quería otro duelo enrevesado, además, consciente de que enfrente tenía a uno de los mejores tenistas del mundo, salió con una marcha más. Es decir golpes, golpes y más golpes. Con esta receta que también le está funcionando en sus inicios tenísticos rompía a las primeras de cambio el servicio del australiano.

Sin embargo, De Miñaur no iba a dejar que el primer set se fuera tan pronto y devolvió el quiebre, pero lo que no sabía el ‘aussie’ es que Jódar es como su tenis, un martillo pilón. Ni se inmutó por ese break y volvía a quebrar para delirio de las gradas que veían como el chaval de Leganés estaba dejando en un abrir y cerrar de ojos el cartel de promesa y se colgaba el de candidato a luchar por grandes cosas, aunque solo el destino, o el propio Jódar, saben cuando eso ocurrirá.
Una vez consolidado ese segundo break el español ya no soltó la renta, además, ya no solo se dedicaba a buscar ganadores, sino que también entraba en el intercambio con De Miñaur. No conseguía el australiano atrapar en su telaraña al madrileño, al que se le veía mucho más fresco y también adaptado a las condiciones de Madrid, y veía como se le escapaba el primer set por 6-3 en 36 minutos.
Una fiesta de principio a fin
Si algo tiene Jódar es que rara vez baja la marcha, en todo caso la sube, pero, de momento, nunca se le ha visto con freno de mano puesto. Y que así siga porque ese frenesí e intensidad ahoga a cualquier tenista, incluso al número seis del mundo como es Alex de Miñaur. La fiesta de Jódar seguía y en el primer juego de la segunda manga volvía a quebrar.
El ritmo del español no bajaba, todo estaba pasando muy rápido y De Miñaur se estaba quedando sin ideas y sin tiempo. En un abrir y cerrar de ojos, el español hacía doble break, y aunque el australiano devolviese uno de ellos, fue un pequeño paréntesis en el vendaval del Jódar.
Sorprende la madurez, el saber hacer y la inteligencia emocional y táctica de un Jódar que si bien se muestra frio fuera de la pista, goza de un fuego interno y una competitividad digna de los elegidos. No le tembló el puso con los arreones de De Miñaur y la victoria cada vez parecía más cerca.
Apretaba el puño y miraba a su padre con la misma determinación y firmeza que mostró para cerrar un duelo en el que castigó sobremanera a todo un Alex de Miñaur. 6-3, 6-1 fue el resultado final de un partido que va más allá del marcador, es la confirmación, una más, que lo de Rafa Jódar va muy en serio. Y no puede tener ahora mismo mejor prueba e indicador de su potencial que su próximo encuentro ante otro jugador generacional: Joao Fonseca. El próximo domingo el futuro del tenis tendrá su primera batalla.

