Joao Fonseca tiene un problema

Quizá no lo supo en ese momento, pero cuando Joao ganó en Buenos Aires, hace doce meses, nació un problema para él.

Jose Morón | 12 Feb 2026 | 13.59
twitter tiktok instagram instagram Comentarios
Preferir Puntodebreak en Google
Joao Fonseca tiene un problema. Foto: Getty
Joao Fonseca tiene un problema. Foto: Getty

Streaming Challenger Asuncion en directo
🎾 Nicolas Kicker vs Conner Huertas Del Pino
  1. Entra aquí y regístrate en Bet365
  2. Haz tu primer depósito de mínimo 5 €
  3. Entra en la sección «Directo» y ve todos los partidos
Ver partido en Bet365

Joao Fonseca tiene un problema. Así, como suena. No es grave, porque tiene solución, pero el brasileño debe entender rápido lo que tiene por delante y ponerle solución para evitar que la bola se termine haciendo tan grande que no pueda controlarla y condicione su carrera.

¿Recuerdan el caso de Alexander Zverev? Ahora, quizá, ya pocos se acuerden, pero es un caso bastante similar al de Joao, salvaguardando las distancias. Sascha surge cuando apenas tiene 17 años, haciendo un torneazo en Hamburgo, llegando a semifinales y cargándose a cuatro Top 100 por el camino. La que se generó en Alemania fue otro nivel. 

Muchos vieron en él al siguiente Boris Becker. Una nación ávida de un gran campeón tras muchos años sin levantar un Grand Slam, le puso en la espalda la presión de hacerlo. Ahí nació el problema de Zverev. Ese que todavía, 12 años después, sigue cargando en su mochila particular, que ahora lleva diez veces más peso, siendo casi insoportable.

Él mismo ha dicho en muchas ocasiones que la presión que recibió (y todavía recibe) desde su país para que ganase un Grand Slam le condicionó y le hizo tener una presión que él no quería que le afectó en pista. Quizá, esas expectativas fueron tomadas por él mismo sin ni siquiera pensarlo, y se imaginó ganando grandes cuando todavía ni se había acercado a ellos. Conforme fueron pasando los años y conforme las decepciones en los Grand Slams fueron llegando, la bola de nieve se fue haciendo tan grande que llegó a un punto donde empezó corre ladera debajo de manera totalmente descontrolada.

Esa bola ya ha empezado a formarse para él.

Cuando a finales de 2024 gana las Next Gen Finals y empieza 2025 ganando en Camberra y cargándose a Andrey Rublev en la primera ronda del Open de Australia, no eran pocos los que hablaron de Joao como la nueva joya surgida en el mundo del tenis. No era para menos. No todos los días surge un proyecto así, acompañado, además de un tenis muy atractivo que enganchaba al espectador.

Brasil, nación que desde el adiós de Guga Kuerten no ha vuelto a oler un número 1 y ganador de Grand Slam, enseguida lo elevó a los altares. La prensa mundial, entre los que nos incluimos, también nos ilusionamos con su tenis y su figura. Todos estábamos encantados de tener a Alcaraz y Sinner. Si encima podíamos sumar a Joao a la causa, mucho mejor. El hype estaba por las nubes. Las expectativas, mucho más allá. Cuando ganó Buenos Aires hace justo doce meses, todo se elevó a otro nivel.

Fonseca

Visto lo ocurrido en estos últimos doce meses, el paralelismo entre los dos casos es tremendo. A Fonseca le hemos llegado incluso a ver llorar en medio de la pista después de una victoria, reconociendo que la presión que recibe de la prensa brasileña le puede en algunos momentos. Imaginen lo que debe ser para un chico tan joven abrir los medios de su país o prender la tele y verse allí, siendo objeto de análisis de periodistas o analistas, colocándolo al lado de una leyenda del tenis de su país como Kuerten y hablando de él como ganador de Grand Slam.

Si a eso le sumas que Joao aún está tremendamente lejos de poder optar a un grande, debe ser duro para el chico ya que puede sentir que está decepcionando a la gente o también se puede sentir mal a nivel mental al no cumplir con las propias expectativas que se habrá generado en torno a sí mismo. Eso se traduce en malos torneos, derrotas inexplicables, inconsistencia en su tenis y partidos “extraños”, mezclados con otros donde puede sacar su mejor nivel, como fue el caso de Basilea, el año pasado.

De los comentarios en redes sociales, mejor ni hacemos hincapié en ello. Mejor para Joao que no se meta ni en X ni en Instagram a leer lo que dicen de él después de cada derrota.

El problema de Joao Fonseca

Puede que Fonseca no lo supiera en ese momento, pero ganar en Buenos Aires hace doce meses le supuso un problema. Bendito o maldito problema, pero problema, al fin y al cabo. Ahí empezó a crearse una bola de nieve que comenzó a rodar. En cada torneo que no cumple las expectativas, se hace un poco más grande. Debe encontrar la solución, por una vía u otra, para evitar que se haga tan grande como la que tiene Zverev.

Es algo que solo él podrá hacerlo. Nadie más podrá ayudarle. Ni siquiera su entorno. La prensa brasileña seguirá hablando de él. Puede que los que hablaron maravillas hace un año, y que ahora pueden ser prudentes ante el poco tiempo que lleva en el circuito, terminen tirándole basura con el paso del tiempo, como le ha sucedido también a Zverev, que no ha acabado bien con gran parte de la prensa alemana ni con ciertas leyendas de su país. 

Eso es algo con lo que también tendrá que lidiar Joao. Ahí está el problema. En digerir de la mejor manera posible esa presión, la que viene de fuera, la que más daño le puede hacer. Intentar abstraerse como sea de lo que digan de él y que haga su propio camino. Su entorno le podrá ayudar a mantener los pies en el suelo y que no se desvíe, pero solo él tendrá en su mano poner solución a eso y que no le afecte en pista.

En cómo pueda superar esto radicará su futuro éxito. De aquí solo hay dos salidas: o sale reforzado como un tenista fortísimo a todos los niveles, o termina en la cuneta. Puerta grande o enfermería, que dirían algunos. Cuando alguien explota tan joven, lamentablemente para ellos, entra en una carretera con solo una de estas dos posibles vías.

Alcaraz, por ejemplo, también pasó por esa misma carretera cuando en España le catalogaban como "el nuevo Rafa Nadal". Ya quizá no muchos lo recuerden, pero el propio Carlitos pedía que nadie le dijese nada de Rafa, ya que él no quería parecerse a nadie. Lo bueno para él es que disipó de un plumazo toda esa presión, ganando Masters 1000 y su primer Slam en ese mágico 2022. De no haber ganado tanto en tan poco tiempo, la presión mediática se pudo haber vuelto incontrolable, con incertidumbre de cómo eso le pudo haber afectado.

Zverev, en pleno 2026, casi parece haber perdido el tren que le lleve a ese ansiado Grand Slam. Todavía tiene tiempo para lograrlo, porque sigue jugando rondas finales, pero la bola formada se ha hecho tan grande que llega incluso a asustar. Joao tiene muchos años por delante para poner fin a este problema. El tiempo corre para él, porque cada derrota le meterá más peso. Solo el tiempo nos dirá si ha sido capaz de superarlo.