Paula Badosa ha vuelto a sonreír. No es una frase que tomar a la ligera cuando hablamos de alguien que convivió durante muchos meses con el sufrimiento, el dolor y la tristeza. 2025 nos muestra a una jugadora que ha renovado su vigor, que ha recuperado la alegría de jugar al tenis y, más importante, que no se preocupa cada día por si las molestias físicas vuelven a hacer acto de presencia. Así lo demuestra su semifinal en el pasado Open de Australia 2025, rompiendo su techo en Grand Slams, y la vuelta a un top-10 en el que se ha ganado el derecho de entrar con todas las de la ley.
Así, Paula se muestra tranquila, feliz y con ganas de afrontar cada desafío. El próximo será el WTA Abu Dhabi 2025, en el que se sincera a The National y rememora los momentos más duros de una carrera marcada por el sacrificio y el dolor. La fractura por estrés en su espalda vivida en Roma 2023 dio paso a una odisea en la que algunos médicos le llegaron a confesar que debería convivir con el dolor de manera diaria, alcanzando su punto más bajo en el Mutua Madrid Open 2024.
"Fue muy duro. Algunos días me gusta quedarme a solas con mis pensamientos y vuelvo a aquellos momentos... el simple hecho de recordarlo se me hace duro, fue muy doloroso. Estuve muy. muy cerca de retirarme", confiesa sin tapujos Paula, que acabó sacando fuerzas de flaqueza para perseverar y buscar soluciones. "Lo que hizo que siguiese intentándolo fue que siempre tuve fé en mí misma, siempre quería darme una nueva oportunidad. También creo que la pasión que tengo por el tenis me llevó a seguir ahí. Amo este deporte".
Antes de encontrar las soluciones al problema, aquel torneo de Madrid supuso un antes y un después. "En Madrid yo era un auténtico desastre. No quería salir de mi habitación. Pasar por esa fase de mi carrera y lograr lo que he logrado después me hace estar muy orgullosa de mí misma". Tras aquel torneo, Paula decidió ejecutar varios cambios dentro de su equipo, especialmente a nivel físico; también encontró el apoyo de Pol Toledo, compañero indispensable de viaje como entrenador principal... y comenzó, a base de esfuerzo y entrega, a encontrar resultados.
"Pensé: 'Está bien, vamos a dar el 100% hasta el final de temporada, si es posible demos el 100%, veamos cómo estás en ese momento y ahí puedes tomar una decisión'. Tampoco sabía si dar el 100% iba a ser posible por el tema de la espalda, pero recuerdo hacer un par de cambios en mi equipo, además de que mentalmente tengo ese tipo de personalidad que hace que los peores momentos saquen lo mejor de mí, que me hagan tener más fuerza".
UNA SITUACIÓN DIFERENTE A CUANDO FUE LA NÚMERO DOS DEL MUNDO
El resto es historia: los dolores en la espalda comenzaron a remitir, Paula empezó a encontrar más confianza en su tenis y las victorias y las alegrías, entre las que destaca el título en Washington, hicieron el resto. Ahora, Badosa llega a Abu Dhabi con 30 victorias en sus últimos 39 partidos y de vuelta al top-10, en la que es su mejor posición en el ranking desde octubre de 2022. En aquella época, Paula llegó a alcanzar el número #2 del ranking... pero tres años han cambiado por completo a la catalana, que afronta la vuelta a la cabeza de la clasificación con una mentalidad diametralmente opuesta.
"Me siento de una manera completamente diferente. En aquel momento todo fue muy extremo para mí: pasé de no ser nadie, era como la 70 del mundo, a ser la número dos... en apenas menos de un año. De repente sentía que todo el mundo me conocía, que era una diana, que había unas expectativas a las que no estaba acostumbrada.
Ahora todo es diferente. He pasado por tantas cosas, tantos momentos de presión, no haber ganado partidos, perder partidos inesperados, ganar otros en los que quizás era una tapada, expectativas... he pasado por todo en mi carrera, y cuando has pasado por todo, las cosas te dan menos miedo. Y esa es un poco la diferencia, que ahora no tengo miedo. Quiero ganar cada partido, por supuesto, pero si pierdo voy a estar cabreada, voy a estar decepcionada... pero no voy a sentir miedo".
EL EQUILIBRIO ENTRE LA AMBICIÓN Y LA PACIENCIA
Llegar a semifinales del pasado Open de Australia supuso una inyección de moral para Paula, una señal de que su tenis alcanza los niveles de ambición que su cabeza manda... pero encontrar un equilibrio nunca es fácil. "Es un desafío que ahora tengo por delante. Soy una persona muy ambiciosa, pero también debo no ponerme tanta presión sobre mis hombros. Siempre quiero más, nunca es suficiente, así que estamos intentando encontrar ese equilibrio, disfrutar del día a día. Cuando empiece a hacer eso correctamente es cuando mi tenis y mi nivel llega, cuando empiezo a ganar partidos sin pensar. Ese es mi objetivo para las próximas semanas".
Más allá de sus propias expectativas y de conectar con su mejor versión, Paula también confía de cara a los grandes torneos gracias al éxito de otras jugadoras que se han coronado sin estar necesariamente en la primera línea. En este sentido, el triunfo de Madison Keys en Australia ha servido para reafirmar la sensación de que en el circuito femenino, un par de buenas semanas pueden marcar la diferencia... independientemente de tu posición en el ranking.
"Fue increíble. Su nivel fue altísimo toda la semana, cuando juega así es muy difícil de batir. Ver que ha ganado un Slam a los 30 años es increíble, te hace pensar que todo puede pasar. No hace falta que seas la tercera, segunda o primera cabeza de serie para ganar un Grand Slam. Puedes estar fuera del top-10 y derrotar a cualquiera si tienes el talento y las piezas del puzzle se conectan en ese preciso instante. Creo que Madison encontró ese estado, esa conexión, se juntaron todas las piezas y es una historia fantástica, porque creo que es inspirador para otras jugadoras". En los próximos meses, Paula buscará replicar esas dos semanas fantásticas... pero antes, de vuelta a la palestra en Abu Dhabi, donde la nueva Badosa querrá dejar su huella.

