Carlos Alcaraz vivió uno de los partidos más complicados de su carrera, jugando a un nivel muy bajo durante dos horas y viendo cómo su reacción épica en el tercer set quedaba diluida en la cuarta manga ante una reacción magistral de Alexander Zverev. El alemán se impuso por 6-1 6-3 6-7 (2) 6-4 y accede a semifinales del Open de Australia 2024.
Una de las cosas más cautivadoras que tiene el deporte es su carácter impredecible y el hecho de no poder explicar cosas bajo un prisma lógica. El choque de cuartos de final del Open de Australia 2024 que midió fuerzas entre Carlos Alcaraz y Alexander Zverev condensó en unas horas todas las sensaciones que pueden experimentarse en la vida y demuestra la importancia de las emociones en este deporte. Todo parecía condenado a una tarde-noche corta, decepcionante y que acarrearía comentarios catastrofistas sobre el español, pero terminó tornando en un apasionante choque definido por detalles en una segunda parte del partido que nada tuvo que ver con la primera.
Desde los compases iniciales del primer set pudo comprobarse que algo extraño sucedía y que los genios como el español pueden tener días malos. Nadie esperaba un inicio tan tenso y errático como el que tuvo el español, que cedió su saque en blanco en el segundo juego y no encontró la manera de desprenderse de las pésimas sensaciones de bola que tenía. Zverev no daba tregua, con un altísimo porcentaje de primer saque, tiros paralelos que desarbolaban por completo a su rival y una clarividencia de ideas absoluta.
Alcaraz terminó con 39 ganadores y 45 errores no forzados
Tan inferior se veía el murciano que se dejó ir, confiando en una reacción esperable en la segunda manga. Todo indicaba que se iba a producir ya que Carlos sentó las bases de la misma en el tramo inicial, sacando adelante con solvencia varios juegos con su servicio y mejorando ostensiblemente su nivel de tenis. Eso le llevó a disponer de un prometedor 15-40 que podía ser punto de inflexión a su favor, pero terminó erigiéndose en su sentencia absoluta en este parcial. Tuvo clara opción de materializar una de ellas, estrelló un revés contra la malla y perdió de nuevo el foco del encuentro, bajo los cañonazos inmisericordes de su contrincante. Sascha se ordenó de nuevo y mostró una infinita superioridad durante los siguiente minutos, que le llevó a ampliar su ventaja.
Lo que se vivió en el tercer parcial es absolutamente inconcebible. Tanto la impotencia absoluta del murciano durante los primeros siete juegos, viéndose con un 5-2 abajo y sin argumentos para mejorar, como su reacción de campeón para hacer una remontada memorable que generaba ilusión a todos sus seguidores. El cuarto set arrancó con un intercambio de breaks y el nivel de ambos se equiparó, pero volvió a comprobarse que no era el día de Carlos Alcaraz, desperdiciando una buena oportunidad en el octavo juego y entregando su servicio en el noveno. Victoria final para un Alexander Zverev merecedor de este triunfo y que buscará meterse en la final del Open de Australia 2024, algo para lo que necesitará vencer a Daniil Medvedev.

