Sabalenka frota la lámpara y evita la final estadounidense

La bielorrusa perdía 6-0 y 5-4 ante Madison Keys, pero la estadounidense no supo cerrarlo con su saque. Milagro de Aryna para citarse con Gauff en la final.

Fernando Murciego | 8 Sep 2023 | 07.03
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Aryna Sabalenka, a la final del US Open 2023. Fuente: Getty
Aryna Sabalenka, a la final del US Open 2023. Fuente: Getty

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Después de arrasar a sus cinco primeras rivales, Aryna Sabalenka necesitó un pequeño milagro para avanzar a la final del US Open 2023. Remontando un imposible ante Madison Keys (0-6, 7-6, 7-6), ahora se medirá a Coco Gauff en busca del segundo Grand Slam de su carrera.

Basta que llevásemos todo el torneo sacando pecho con el rendimiento de Aryna Sabalenka y su estricta regularidad para que, en tan solo media hora, se nos cayeran todos los argumentos. La bielorrusa, que todavía no había entregado un set en este US Open, se dejó el primero esta noche de la peor manera posible: ¡6-0! La mujer que será Nº1 del mundo el próximo lunes, que tan solo había perdido 21 juegos en cinco encuentros, se quedó en blanco ante una versión superlativa de Madison Keys, esa versión que tanto tememos pero que rara vez aparece en las grandes ocasiones. Desde luego, merece la pena la espera con tal de disfrutar de su máxima expresión. Aunque solo sea durante media hora.

Un inicio de partido similar al de la anterior semifinal, con una Coco Gauff muy enchufada y una Karolina Muchova algo desorientada. Aquí las armas eran diferentes, podría decirse que eran de destrucción masiva, pero todos éramos conscientes de que en algún momento tenía que cambiar la inercia. Al menos, equilibrarse un poco el combate. Básicamente, porque la mejor tenista del planeta –a partir del lunes, ya lo sé– no puede perder una semifinal de Grand Slam en menos de una hora de reloj, no sería una buena promoción para el circuito femenino. Un break en el tercer juego del segundo parcial representó la gota que colmó el vaso. Sabalenka lo pagó con su raqueta, luego con su equipo, aunque la que de verdad lo pagó fue ella con un warning del juez de silla. A partir de ese momento, algo cambió en el ambiente.

Pues el cambio no duró ni un juego. Lo primero que tuvimos después de la escenita anterior fue a la propia bielorrusa recuperando el break. Bien, una buena noticia para el entretenimiento y la emoción del choque. Claro, que lo siguiente que nos llegó fue una locomotora llamada Madison arrasando de nuevo el punto fuerte de su oponente, aunque esta vez no fue tan fuerte como otros días. Aryna ya no estaba siendo el desastre de la primera manga (3 ganadores y 12 errores no forzados), pero seguía lejísimos del nivel mostrado en las cinco rondas anteriores. Y si a esto le sumamos que la confianza de Keys estaba multiplicada al cuadrado, más el apoyo de la gente, más el marcador adverso, más la batalla contra el reloj…

QUÉ DIFÍCIL ES CERRAR UN PARTIDO

… lo que nos encontramos es una jugadora que, directamente, es injugable. No encuentro una palabra para definirla mejor, es imposible hacer nada ante Keys cuando alcanza su estado óptimo. Si saca bien, no hay puntos. Si resta con palos, ni siquiera la hueles. Puntos largos no hay ninguno porque va con el gatillo cargado todo el rato. Es lo más parecido a un alud en pleno invierno, que si te pilla debajo lo único que puedes hacer rezar para que aquello pase rápido y no se alargue la tortura. Así fue hasta el 5-4, donde la norteamericana se dispuso a sacar para poner fin a la función. Si superaba la última prueba estaba hecho, por delante no quedaba nada más. Pero no pudo ser.

Los nervios se apoderaron de ella en un juego donde fueron todo errores, cediendo en blanco su servicio y entregándole una vida extra a su rival. El mérito de Sabalenka fue permanecer allí, aunque lo justo es decir que se encontró con aquel regalo. De repente Flushing Meadows era Agrabah y su raqueta era la lámpara. El deseo a pedir era evidente: un tercer set. Y así fue como un partido que estaba totalmente cerrado se enredó en errores hasta desembocar en un tiebreak donde Aryna no hizo otra cosa que aprovechar el primer momento de debilidad de la estadounidense. Con la semifinal empujada a un último asalto, las opciones de la bielorrusa pasaron de 0 a 100 en tan solo un pestañeo.

CUESTIÓN DE CABEZA

La tercera manga fue la única normal, sin sobresaltos, atendiendo a los ingredientes que esperábamos desde el principio. Porque si estamos ante dos de las mejores sacadoras del circuito, lo normal es que ninguna pierda su servicio, o al menos que ganen más turnos al saque de los que entregan. Con un par de breaks que llegaron de la mano, ambas jugadoras se plantaron con 4-4 en el parcial definitivo, pensando seguramente que el trabajo competitivo ya estaba hecho. Por delante quedaban los últimos metros, un tramo donde la cabeza pasa a ser el factor fundamental, el único que no te puede fallar.

Así pasamos al 5-5, al 6-6 y, por último, al supertiebreak definitivo. Justo aquí se acabaría la emoción, ya que el único momento destacable fue el de la bielorrusa celebrando el triunfo cuado dominaba por 7-3, olvidando por completo que todavía necesitaba tres puntos más para cantar victoria. Dos minutos después el trabajo estaba completado, un regreso heroico por parte de la bielorrusa, que llegó a asomarse al abismo de manera casi definitiva. Después de pasar el susto, es momento de descansar, recuperarse y empezar a pensar en Coco Gauff y lo que espera el sábado con toda la Arthur Ashe animando a su oponente.