Son muchas las grandes historias que dejan los Grand Slams cada temporada y seguramente el partido entre Jeremy Chardy y Carlos Alcaraz en esta primera ronda de Wimbledon sea una de ellas. Este encuentro no será nada fácil de olvidar para el francés, que, tras un auténtico calvario de lesiones en los últimos años, podría colgar la raqueta tras este duelo.
Jeremy Chardy ha sido durante las últimas 15 temporadas uno de esos grandes animadores del circuito. Un buen saque y una gran derecha con la que dominar los puntos han sido sus principales bazas todos estos años. El francés, competitivo en todas las superficies, llegó a ser 25 del mundo y a levantar el título de Stuttgart en 2009 (cuando se jugaba en tierra batida), además de conquistar siete trofeos en la modalidad de dobles, donde también alcanzó la final de Roland Garros.
No solo esos han sido sus logros, sino que también cuenta con una victoria sobre Roger Federer -en el Masters 1000 de Roma 2014- y otra sobre Andy Murray en Cincinnati 2012. También alcanzó los cuartos de final en el Open de Australia 2013 y esta misma ronda en los JJOO de Tokio celebrados en 2021. En cambio, ese torneo fue el antepenúltimo que disputó antes de que comenzara una pesadilla que cerca estuvo de acabar con su carrera.
REACCIÓN DE LA VACUNA Y OPERACIÓN DE RODILLA
El francés fue uno de los primeros tenistas que se vacunó contra la Covid-19, algo que le pasó factura y acabó antes de tiempo con su 2021. “Desde que me vacuné tengo un problema con el que estoy luchando. De repente, no puedo entrenar ni jugar”, explicó en septiembre de ese año para contar también que había optado por parar su temporada y ponerse en manos de los médicos para intentar averiguar qué es lo que le sucedía.
Tras meses sin saber lo que pasaba en la vida de Chardy, llegó 2022 y en enero el galo confirmó que volvería a las pistas para la gira de tierra batida. En cambio, ese momento llegó y ni rastro suyo en la competición. No fue hasta ese verano cuando lo vimos, pero sorprendentemente no fue compitiendo, sino como entrenador de Ugo Humbert, quien cabe recordar que tuvo una temporada muy complicada el año pasado llegando a salir del top 100 y teniendo que disputar Challengers para recuperar su sitio.
Poco después de eso conocimos que Chardy no solo había tenido complicaciones con la vacuna, sino que a la vuelta a los entrenamientos para poner su cuerpo a punto comenzó a sentir unas molestias en su rodilla que le obligaron a pasar por quirófano. Este inoportuno parón le hizo buscarse una manera diferente de disfrutar del tenis y convertirse en entrenador a tiempo parcial, pues a pesar de que empezó a pensar en la posibilidad de retirarse, siempre tuvo claro que lo quiere hacer “en una pista de tenis y no en el médico”.
En cambio, varios médicos le dijeron que tenía un 60% de posibilidades de no volver a jugar al tenis, unas palabras que no hundieron a un Chardy que siguió haciendo su camino y preparándose para un último baile. Ese last dance empezó en el pasado Open de Australia, donde incluso ganó un partido y pudo disfrutar del sabor de la victoria una vez más y hasta ahora la última, ya que tras ese torneo solo ha jugado tres más y en todos ellos se ha despedido en el primer partido.
De todos modos, eso no quiere decir que vaya a ser un rival cómodo para Carlitos. El francés optó por saltarse Roland Garros, algo muy significativo teniendo en cuenta que jugaba en casa, pero lo hizo para preparase bien en hierba, superficie donde siempre ha sido difícil de batir. “Es una semana especial para mí, el hecho de jugar contra Alcaraz en Londres, que es donde vivo, será increíble. Es un torneo que gané en juniors, no jugué Roland Garros para poder prepararme, toda mi familia vendrá a verme y juego contra el número 1 en una de las pistas más bonitas”, dijo en unas declaraciones a France Info.
Por eso, la motivación de Chardy será enorme, pues pase lo que pase Wimbledon será su último torneo. “Va a ser un gran final, ocurra lo que ocurra. Es una recompensa a todos mis esfuerzos. Si es el último partido, será una buena oportunidad de vivir una última gran experiencia. Luché por volver y poder a jugar de nuevo. No es perfecto, ha habido más días de sufrimiento que días felices, pero intentaré darlo todo. Quiero acabar aquí”, concluye un hombre que ha dejado una lección de amor por el tenis y que podrá tener un final que hace solo un año parecía misión imposible.

