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Óscar Burrieza: “Me encantaría estar con Martín toda su carrera”

Entrevistamos a una de las piezas clave del equipo de Martín Landaluce. “Tiene cosas de Del Potro, Zverev y Rublev; estoy seguro que será un gran jugador”.

Óscar Burrieza, entrevistado por Fernando Murciego. Fuente: Punto de Break

El 2023 de Martín Landaluce está siendo una montaña rusa de emociones. Tras conquistar el US Open hace ocho meses, 'fichar' por la Rafa Nadal Academy y tocar el Nº1 del mundo junior, el madrileño se ha ganado el premio de debutar en algunos de los mejores torneos profesionales del calendario. Después de verle en varios cuadros Challenger y la fase previa del Conde de Godó, la guinda llegó con una invitación para el main draw del Mutua Madrid Open. No le fueron bien las cosas ante Richard Gasquet, pero con 17 años es pronto para alertarse por una derrota.

“A corto plazo no nos preocupan demasiado los resultados”, nos explica Óscar Burrieza (Lugo, 1975) en nuestra última entrevista desde la Caja Mágica. El gallego se cita con Punto de Break en las pistas de entrenamiento para regalarnos una charla de 45 minutos donde repasa cada una de las etapas de este viaje. Su relación con Martín, la importancia del proceso, los riesgos del éxito o el fracaso en el deporte son solo algunos temas a tocar con un hombre que derrocha experiencia en cada palabra. Un ejercicio de reflexión para entender ilusión y precaución pueden caminar agarrados de la mano.

¿Te acuerdas el día que conociste a Martín?

En el Club de Tenis Chamartín. Su padre (Alejandro) solía ir mucho con sus hijos por allí, los ha entrenado a todos, hasta que un día le vi con Martín. Más adelante, en mi etapa con la Federación de Tenis de Madrid, me tocó un día entrenarle porque falló otro entrenador, de esto Martín ni se acuerda (risas). Creo que tendría 11 años, pero ahí ya me di cuenta de lo bien que jugaba y la cabeza que tenía.

¿Qué viste en él?

Un chaval súper obediente, muy atento a lo que le pedías, se notaba que disfruta entrenando en la pista.

Ahora eres su entrenador, ¿cómo pasó?

Alejandro me llamó en 2020 y ahí empezamos a estudiar la posibilidad de entrenarle. Me vi unos vídeos suyos para conocerle un poco más, para ver al Martín jugador que unos meses más tarde acabaría entrenando.

En ese momento tenía 15 años, ¿tan claro lo viste?

Nunca había entrenado a jugadores tan jóvenes, así que me centré sobe todo en localizar el potencial y su estilo de juego, además de lo que vas apreciando y anotando de su actitud. En estos casos, el entrenador siempre se hace la misma pregunta: ¿podré aportarle muchas cosas? Con Martín me bastó verle un par de vídeos para convencerme y apostar por este proyecto.

En chicos jóvenes se habla mucho de potencial, ¿potencial de qué?

Potencial de ser tenista profesional. Cuando miras a un chico joven y le ves potencial, la mayoría pensamos en verle top100 en el futuro. Sinceramente, muy pocas veces me ha pasado de ver a jugadores de estas edades y verles potencial para ser Nº1, me sobrarían dedos de una mano. Con algunos intuí un potencial para ser top10 o top50.

¿Y con Martín?

No voy a decirte un ranking, pero sí le vi potencial para llegar a ser muy bueno. Por la planta que tiene, por la proyección a nivel físico y por su estilo de juego moderno. Técnicamente también es importante apreciar si tiene un golpeo limpio que le permita seguir desarrollándose, que no le limite más adelante. Hemos visto casos de chicos muy competitivos cuando son pequeños pero, imaginándotelos a 4-5 años vista, sabes que tendrán que cambiar muchas cosas de su juego para seguir ganando. Con Martín no es así, cuando le vi con 14 años interpreté que tenía un gran futuro por delante.

Complicado vaticinar algo a estas edades.

La clave es verlos competir. Un chico puede ser buenísimo peloteando, pero la competición es la que te dice la verdad, te revela cuál es su actitud y te enseña cómo gestiona las situaciones adversas.

Seguro que hay casos de grandes competidores que luego…

Por supuesto, me ha pasado con muchos jugadores que pensé que iban a ser mejores de lo que terminaron siendo, pero en una carrera influyen muchísimas cosas: lesiones, entorno, gestión de la presión, etc. Hay chicos que de jóvenes piensas que podrán afrontar todo esto, pero a la hora de la verdad no lo hacen. Todos los que vimos a Carlos Alcaraz de pequeño pensamos que iba a ser un crack… y lo ha demostrado.

He leído historias parecidas con Marat Safin.

Marat Safin, Roger Federer… con esta gente tan especial todos hemos acertado, es lo fácil. Mirra Andreeva es una niña que yo vi con 12 años en un torneo junior y me dejó perplejo, ver ahora cómo va confirmando aquella sensación me hace feliz, ver en lo que se está convirtiendo y que todos hablen de ella me gusta. Pero insisto, era fácil acertar con ella. Hay todo tipo de casos, lo bonito es verles de pequeños, confiar en que van a ser muy buenos y que luego lo confirmen.

De Carlos Boluda se habló muchísimo en España, pero aquella comparación con Nadal lo destruyó.

El que es bueno de verdad, supera todo eso, no vale como excusa. Todos los campeones tienen que afrontar la presión, absolutamente todos. De Martín también se ha hablado mucho en el último año a raíz de sus buenos resultados.

¿Y siente la presión?

Claro que tiene presión, ¿y qué? La tendrá que superar si quiere ser bueno, no puedes escapar de esto. Carlos Alcaraz tiene esa presión todas las semanas desde hace mucho tiempo, igual que Rafa Nadal en toda su carrera. Todos los grandes campeones que empiezan a firmar grandes resultados desde jóvenes tienen que aprender a gestionar la presión, ahí es clave el papel de su entorno para que le llegue el menor ruido posible.

¿De qué manera evitáis que le llegue ese ruido?

De entrada, todos le hemos recomendado que pase menos tiempo en las redes sociales, hay que evitar leer los comentarios de gente ignorante. Ya no solo los apostadores, también los fanáticos del tenis que comentan barbaridades.

¿Le gusta leer noticias suyas?

No es un chico que lea muchos periódicos o diarios, lo que le gusta es escuchar música y hablar con sus amigos, así que de momento eso no le está afectando. De lo que sí es consciente es de que hay expectativas puestas en él, que la gente espera verle convertirse en un gran jugador. Lo está llevando con responsabilidad y madurez, así que estamos contentos.

Ahora mismo tiene 17 años, ¿madura adecuadamente?

Es muy maduro para su edad, tiene mucha planta y eso impone, parece más mayor de lo que es. Pero luego, cuando está con sus amigos o gente de su edad, lo que ves es un niño de 17 años con los gustos de un niño de 17 años.

Pero no lleva la vida de un niño de 17 años.

Nos gustaría que socializara todavía más, pero es complicado con este estilo de vida, además ahora la carrera del tenista es mucho más larga. Empezar tan joven conlleva el riesgo de quemarte antes de tiempo, así que el objetivo con Martín lo tenemos todos muy claro: ser un tenista completo de aquí a 3-4 años. Queremos que sea un jugador versátil, con un buen físico y, sobre todo, que llegue a esa edad con la frescura del que está empezando, que no se le vea quemado a los 21 años.

La teoría suena fácil, ¿cómo se lleva a la práctica?

Hay que dosificarlo, que no compita más de lo que tiene que competir, que disfrute mucho del proceso y los entrenamientos, del día a día. Que exprima todas las oportunidades que tenga de vivir torneos así, pero que también tenga tiempo de salir con sus amigos, que disfrute de las vacaciones en verano. Es un chico muy familiar, así que debemos pensar también en la persona, no solo en el jugador.

¿Ya le paran por la calle?

Puntualmente le reconoce alguien, pero le gusta, es súper educado. Lo lleva bien, no tiene problema con eso, ojalá que llegue a ser tan bueno hasta el punto de que esto sea una preocupación. Significará que ha dado pasos importantes.

Me meto en terreno pantanoso: las comparaciones. ¿Hasta que punto es importante la humildad para entender que cada jugador tiene su camino?

Lo primero es una cuestión de valores, en su casa se ha hecho un trabajo impresionante a nivel de educación. Ellos saben que cada persona es diferente y cada tenista lleva su ritmo. A Martín le encanta el tenis, pero tampoco es el típico que está pendiente de los resultados de los demás, no se fija demasiado en lo que hacen los jugadores de su edad. Es cero envidioso, si se entera de que algún rival ha hecho un buen resultado, él se alegra, es muy buen compañero.

¿Qué puede salir mal en este viaje?

No me gusta hablar de los puntos débiles, pero sabemos que los tenemos, somos conscientes de cuáles son y que llevará un tiempo mejorarlos lo suficiente para ganar a los mejores del mundo. Hay que respetar los plazos, físicamente todavía necesitamos margen para ponernos al nivel que te permita jugar varios días seguidos, pero tampoco hay prisa. El objetivo es llegar a ser muy bueno dentro de unos años y, sobre todo, que cuando tenga 35 siga siéndolo. Hay jugadores que se meten muy pronto, se estancan y ya no evolucionan, luego tienen un final de carrera bastante duro. De momento lo está haciendo todo bastante bien, si nos tiramos tres años sin ganar partidos igual el discurso cambia, pero a corto plazo no nos preocupan demasiado los resultados.

Perdona que te abra este melón, ¿qué es para ti el talento?

(Piensa) Son muchas cosas, hay cientos de talentos. El talento de golpear con facilidad, el talento de elegir el mejor tiro en el último momento, el talento de ser muy consistente, el talento de jugar convencido en momentos importantes, el talento de moverse muy bien, de restar muy bien, de sacar, de competir, incluso de tomarse bien las derrotas, también eso es talento. El tenis es un deporte de perdedores, el que gestiona bien esos momentos también tiene un talento. El jugador que está tranquilo en las horas previas a un partido tiene otro inmenso talento, en este aspecto nunca he conocido a nadie como Martín. Luego en la pista igual se pone nervioso, quizá le cueste manejar algunos momentos de presión, pero antes de saltar a la pista es imposible apreciarle ningún síntoma de nerviosismo o preocupación.

Es increíble lo desvirtuada que está la palabra ‘talento’.

Hoy en día, la mayoría de la gente interpreta el talento con tener buena mano o ser habilidoso.

Se ha llegado a decir que Rafa Nadal no tiene ‘tanto’ talento como otros.

¡Por favor! Rafa es uno de los jugadores con más talento de la historia del tenis, ahora lo vemos a diario desde que pasamos tiempo a su lado en la Academia, esto es un regalo y un aprendizaje enorme para Martín. La capacidad de trabajo que tengas, eso es talento, no todo el mundo vale para eso. O el talento de Diego Schwartzman con la carrera que ha hecho, recuerdo que de pequeño no tenía un buen saque ni una buena derecha, pero luego ha tenido talento para anteponerse a todo eso. La carrera que ha hecho Albert Ramos, eso es para quitarse el sombrero, pensar cuando tenía 19 años que íbamos a verle ganando a Federer en Shanghái, esto solo se consigue con un talento descomunal, además de muchas horas de trabajo y ser fiel a su equipo de trabajo. El caso de Pablo Andújar, en su día David Ferrer, para mí estos jugadores son los mejores espejos para la gente, me entusiasman estas historias.

Una historia que emociona es la de Carlos Alcaraz, al que conocéis muy bien. ¿Os preocupa que alguno cruce la línea vistiendo a Martín como ‘el nuevo Alcaraz’?

No creo, Martín es muy inteligente, todo el equipo le ayuda a mantener los pies en el suelo. Alcaraz es un extraterrestre, como lo fue Rafa en sus inicios, pero Martín tiene su propia identidad. Ni es el próximo Alcaraz, ni el próximo Fritz, ni el próximo Sinner. Sí que miramos a ciertos jugadores para copiar algunos golpes y adaptarlos al tenis de Martín, por ejemplo con Carlos, que siempre se ha portado súper bien con él. Cada vez que lo ve tiene un gesto de cariño, en redes le anima constantemente, así que tenerle cerca es un regalo. Más allá de esto, en ningún momento tocamos ese tema de la comparación, sabemos que Martín lleva su propio camino y que necesitará el tiempo que le haga falta para ser un buen tenista.

Campeón del US Open, Nº1 del mundo junior… cualquiera se volvería un poco loco.

Esto es mérito de sus padres, son una familia con todo bien estructurado, Martín trabaja con una psicóloga desde que tiene 13 años, intentamos cubrir todos los aspectos posibles.

Los de tu generación nunca tuvisteis la opción de trabajar con un psicólogo, ¿tan imprescindible se ha vuelto?

Es algo que se debe probar, lo importante es que el jugador quiera, que tenga predisposición. Si luego le gusta, por supuesto que ayuda en el día a día, pero no solo ayuda al jugador, ayuda también al entrenador, al padre y a cualquier miembro del equipo. El objetivo más importante no es que Martín gane partidos, sino que la persona se desarrolle correctamente y sea un chaval feliz, que haya armonía en su parte personal y en su parte deportiva.

¿Te ves muchos años con Martín?

Estamos todos unidos para que este proyecto se consolide, que dure en el tiempo es algo muy importante para todos. Sabemos que en este trabajo es complicado mantener las relaciones durante muchos años, por eso me encantaría estar con Martín durante toda su carrera, siempre y cuando él lo quiera y yo me sienta útil.

¿Cómo fueron las horas después de perder aquí con Gasquet? En la zona mixta se le vio bastante afectado.

Le hubiera gustado hacerlo mejor, sabe que es más valiente y ganador de lo que demostró en ese partido, en otra ocasión intentará disfrutarlo más.

¿Qué salió mal?

Al día siguiente revisamos el partido y vimos que, durante una parte del primer set, Martín fue mejor de lo que él estaba sintiendo en la pista, pero esa sensación le perjudicó mucho en el segundo set. Cuando las cosas salen mal, es mejor que sea así, eso te deja una herida que te pica, estoy convencido que la próxima vez que juegue en un torneo o una pista como esta, lo hará mucho mejor. También te digo, pasara lo que pasara, esta era una semana que nos iba a ayudar mucho de cara al futuro, igual que todos los torneos que ha disputado últimamente. Está siendo un banco de pruebas constante.

Pese a tener solo 17 años, tengo entendido que sois un equipo amplísimo.

Tenemos un gran equipo, a nivel profesional y a nivel humano. Empezando por mis compañeros Esteban Carril y Gustavo Marcaccio. Es una maravilla tener a alguien como Esteban, su visión nos ayuda mucho en diferentes aspectos para diseñar las siguientes semanas y continuar mejorando. Igual con Gustavo, amigo mío desde que coincidimos en el circuito, desde su llegada al equipo en el mes de diciembre aporta toda su experiencia con jugadores profesionales, además de ser uno de los entrenadores actuales de Rafa Nadal.

¿Cuál es el secreto para que todo funcione?

La gran sintonía entre nosotros, nos respetamos y aceptamos con humildad todas las opiniones, siempre pensando en lo mejor para Martín. El preparador físico, Javier Bustos, es otra figura clave por la importancia de su área en el futuro de Martín. Elena Sosa como psicóloga ejerce también un papel fundamental en esta etapa. Albert Molina, como manager, también nos ayuda mucho gracias a la experiencia de tantos años con jugadores jóvenes. No me quiero olvidar de todo el equipo médico y los fisios que cuidan de Martín.

Y su familia.

Por supuesto, la familia es la pieza más importante de todas. Alejandro, además de ser su padre, ejerce una función capital dentro del equipo. Elena como madre también es la encordadora de Martín cuando estamos en Madrid. De vez en cuando viajan con nosotros a los torneos, algo que ayuda mucho a que Martín viva esta experiencia del tenis profesional sin perder de vista los valores y sentimientos que ofrece toda familia. La relación de Martín con sus padres es ejemplar, es una chulada ver lo unidos que están.

Para Martín debe suponer algo grandioso, quizá también algo de presión.

Mira, el otro día nos pasó en un torneo, se le acercó un chico a Martín y le dijo: ‘Oye Martín, no te quiero presionar pero yo creo que vas a ser top5’. Nos reímos, claro, menos mal que no quería presionarnos (risas).

Hay que tener talento para recibir esos mensajes.

Se lo toma bien, con buen humor. Algunos le dicen: ’¡Eres el próximo Alcaraz!’. Y él se ríe. Es un reto muy bonito y tengo toda la confianza del mundo en que va a ser un gran jugador de tenis.

¿Hasta dónde va a llegar?

No lo sabemos, pero va a llegar a ser muy bueno.

En lo puramente tenístico, ¿cómo te imaginas a Martín en el futuro? ¿Qué tipo de jugador será?

La primera vez que hablé con su padre, después de ver un partido de Martín, le dije que me gustaría que fuera una mezcla entre Del Potro, Zverev y Rublev. Ahora mismo tiene cosas de esos jugadores, aunque no se le vieran el día contra Gasquet. Actualmente, un buen espejo para Martín sería Sinner, incluso los dos primeros sets de Ruusuvuori contra Alcaraz. En mi mente proyecto ese perfil de jugador, pero también queremos que tenga la versatilidad para cambiar según el partido, el rival o las condiciones. Lo que no queremos es que sea un jugador robótico que juegue cada día de la misma manera, eso no le haría feliz. En este aspecto, es muy importante cómo lo siente el jugador.

¿Y cómo lo siente?

Martín es un jugador muy exigente, perfeccionista, no creo que se vaya a conformar con ser solamente un pegador desde el fondo de la pista. Él quiere sacar bien, restar bien, dominar la pista, subir a la red con confianza, hacer dejadas según la situación, tener buena mano, etc. Queremos que sea un jugador completo, al menos es lo que vamos a intentar, si luego con los años hay que centrarse más en un estilo u otro, pues se hará.

Últimamente se ha hablado mucho de la palabra fracaso. ¿Existe el riesgo de fracasar en un proyecto así?

Un fracaso sería, por ejemplo, no ser fiel a tu estilo. O, si siendo valiente, has jugado con miedo durante muchos momentos. Para mí, fracaso es no querer afrontar un reto importante. Imagínate que aquí a Martín le preguntan: ¿qué quieres jugar, el cuadro final o la previa? Él quiere jugar el cuadro final, porque es valiente. Y si te toca un tío bueno y te gana fácil, no pasa nada, pero escapar de eso es fracasar.

Le tocara quien le tocara iba a ser un hueso.

Ahora mismo todo está muy parejo, lo estamos viendo cada semana. A la que tú subes un 10% de tu nivel, de repente tienes opciones de ganar a jugadores top. Lo hemos visto esta semana, Arnaldi le ganó a Ruud, esto era impensable hace unas semanas cuando entrenamos con Casper, le vimos súper enchufado. O mira Roberto Carballés, estuvo a punto de ganar a Zverev. Pero también pasa al revés, si tú bajas ese 10% te pueden ganar muchos, y el que lo vea desde fuera lo puede considerar un fracaso, pero realmente no es tan fracaso. Si tú acabas el día sabiendo que has dado tu 100%, que te has esforzado y has sido fiel a tu estilo, yo no creo que hayas fracasado. Claro, a nivel de titulares, entiendo perfectamente que la prensa hable en esos términos.

Si Alcaraz hubiera perdido con Ruusuvuori, ¿hubiera sido un fracaso?

Para mí no. Si hubiera hecho el tonto en la pista, entonces sí, hubiera sido un partido para que su equipo le llamara la atención. Pero si el otro juega mejor que tú, ¿por qué va a ser un fracaso? Tú lo has intentado, has luchado, pero no siempre salen las cosas.

La clave es desvincular el éxito o el fracaso del resultado final.

Está muy de moda la palabra proceso, pues esto es lo mismo. Hay que valorar mucho más el rendimiento que el resultado, pero todos queremos ganar. Yo me considero muy ganador, me sienta fatal perder, el otro día Martín estaba fastidiado y yo estaba igual, no pude ni dormir. Al día siguiente te sientes raro, al tenista a veces le queda la sensación de no querer coincidir con los demás, de no querer ver partidos, es una sensación fea. Te tienes que quedar en si has hecho todo lo que estaba en tu mano para ganar, desgranar bien los partidos para quedarte con lo bueno y seguir adelante.

Me ha recordado al famoso cartel de Wimbledon: “If you can meet with Triumph and Disaster, and treat those two imposters just the same…”.

Esteban (Carril) se lo sacó el otro día a Martín, cuando vimos el partido. Al final es quitarte el resultado de la cabeza y ser objetivo contigo mismo, ver aquello que estás haciendo bien y no castigarte más de la cuenta, mantenerte siempre con buena presencia en la pista, con alegría. Hay que seguir concentrado en cada punto para cambiar la dinámica a la mínima oportunidad. Si te dejas llevar por los malos pensamientos es cuando empieza a perderse la batalla.

Si pudieras dirigirte a la prensa de tenis en España, ¿qué consejos nos darías para que nuestra labor sume y no reste en el camino de Martín?

Que hay que fijarse más en la persona que en el deportista […] Y que las comparaciones son evitables, no es lo mismo decir ‘Martín Landaluce tiene un gran futuro’ que decir ‘Martín Landaluce puede ser el próximo Alcaraz’. El mensaje es el mismo pero, dependiendo de cómo sea ese jugador y su entorno, quizá el segundo ejemplo pueda pasarle factura. La gene no es consciente que con chicos tan jóvenes no hay nada escrito, pueden pasar millones de cosas, así que no hay que precipitarse con ese tipo de afirmaciones. Entiendo que no es fácil, pero el periodista debería empatizar más con la persona, ponerse en su piel. En general, la sociedad debería empatizar más a todos los niveles, el que consigue empatizar con la persona que tiene delante creo que tiene un gran talento. Como ser humano, este es uno de los talentos que todos deberíamos desarrollar.