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Paire y su descenso a los infiernos: "No era un alcohólico, pero bebía mucho"
El francés relata su proceso de 'desintoxicación' personal, contando su punto más bajo y haciendo ver que su cabeza está en un lugar mucho mejor.
Benoit Paire se encuentra en estos momentos en el puesto #164 del ranking ATP. Atrás quedaron los tiempos en los que su revés atemorizaba a buena parte del circuito, y también aquellos en los que, al menos, formaba parte de la élite y tenía entrada directa hacia la gran mayoría de eventos importantes. El galo ha 'bajado al barro' en numerosas ocasiones a lo largo de las dos últimas temporadas, con actuaciones cada vez más frecuentes en torneos del circuito Challenger. No siempre obtuvo los resultados deseados, con incontables derrotas en primeras rondas, pero su victoria hace un mes en el torneo mexicano de Puerto Vallarta parecía un trampolín irrechazable para un tipo que ha sufrido mucho a lo largo de los últimos meses.
Así lo manifiesta cada vez que es preguntado por ello. Benoit no se esconde y quiere dejar atrás momentos de sufrimiento a nivel personal, en los que no encontraba sentido a golpear la pelota y jugar en lugares recónditos que nunca pensó visitar. Pero poco a poco Paire recupera la confianza y la ilusión: no se le caen los anillos en disputar fases previas de los torneos en los que antes era cabeza de serie, como ocurrió en Miami (la superó) y como ahora tiene lugar en el ATP Masters 1000 Montecarlo 2023, donde ha accedido gracias a una invitación de la organización. Tras superar a Gregoire Barrere en su debut en el Principado y quedarse a solo una victoria de disputar su segundo Masters 1000 del año, el de Avignon habló con RMC Sport y dio detalles sobre su infierno personal de las últimas semanas.
"En el momento en el que la cabeza estuvo en condiciones, me dije a mí mismo que también tenía que dejar de beber. Hice una desintoxicación. No es que fuese un alcohólico, pero bebía muchísimo. Me gustaba, lo hacía demasiado cuando salía de fiesta. No me puse ningún límite. Todo esto ya está dando sus frutos: además, he podido perder algunos kilos", sentenciaba con rotundidad Paire, sin esconder su problema con la bebida y dejando claro que se encuentra ahora en una fase completamente diferente. Para poder salir de ese círculo vicioso contó con la ayuda de un compañero de circuito, al que agradece tras recordar el peor momento que ha vivido durante los últimos meses.
"Todo hizo click en Waco, el 28 de febrero de este año. No podía encontrar la motivación. Me preguntaba: '¿Qué hago jugando torneos Challenger en una Universidad, delante de dos personas?' Medité muchísimo y tuve una conversación por teléfono muy larga con mi madre. Me marché hacia Puerto Vallarta con una mentalidad completamente distinta. Nicolas Mahut puede dar fé de ello, él también me ayudó muchísimo después de la primera ronda (en México), cuando salvé una bola de partido". La historia la conocemos todos: Benoit acabó ganando el torneo, coronándose tras una larga sequía de títulos y dando inicio a una racha relativamente positiva que se trasladaría hasta su clasificación al cuadro final de Miami.
EN MONTECARLO, COMO EN CASA
Pero no solo el propio Benoit encuentra respaldo por parte de sus compañeros en esta travesía por el desierto particular. También los torneos están dispuestos a echarle una mano, algo que ha vivido con el primer Masters 1000 del año sobre tierra batida, que le dio una invitación para disputar la fase previa en un gesto que el propio Paire no esperaba. "Durante la edición del COVID, dije cosas... no demasiado bonitas. Dije que la pista era un cementerio, por ejemplo, pero quise añadir que era el torneo más bonito del mundo. Junto a mi agente, a pesar de ello, decidimos mandar una propuesta y su respuesta me conmovió muchísimo. Su mensaje fue un regalo muy bonito y lo agradezco enormemente". Mañana, Benoit peleará por un puesto en el cuadro final de un Masters 1000. ¿Toca creer en él?