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Laurent Lokoli, mejor tarde que nunca
A sus 28 años, el francés está por fin en el camino correcto, luciendo su mejor ranking y acechando el top100. “Esta vida es muy emocionante, pero te devora”.
Seguramente, el nombre de Laurent Lokoli no les traiga demasiados recuerdos a la mayoría de ustedes. Al final y cabo, hablamos de alguien que nunca pisó el top100, que nunca ganó un partido en Grand Slam, ni siquiera cuenta con victorias oficiales (0-7) Pero si viajamos diez años atrás, su nombre era de los que más ruido hacían dentro de las nuevas generaciones francesas. En Roland Garros, donde tantas veces le entregaron una WC, bien para cuadro final o bien para fase previa, le conocen bien.
Pero ya sabemos cómo son los caminos hasta el éxito, muchos de ellos se cortan antes de tiempo. En el caso de Lokoli, puesto que todavía tiene 28 años, podemos decir que ha sufrido un retraso considerable de aterrizaje en la élite, donde muchos le situaban siendo tan solo un junior. Ha sido el tiempo lo que le ha enseñado a ser mejor, a aprender de los errores y a no perder nunca la esperanza. En una entrevista con Dicodusport, el galo se expresa de maravilla aprovechando que ahora se encuentra en su momento más dulce. Con un ranking de #178 y totalmente asentado en los Challengers.
En busca de la felicidad
“La historia de mi vida es que nunca he tenido nada fácil, pero es que en el tenis tampoco hay nada fácil, lo que sí hay es algunos a los que les va mejor. Solemos recordar solo lo negativo, las cosas que no salen como queríamos, pero lo que debemos hacer es abordar esos problemas desde el otro lado. No todo es ganar, también está llegar a una final o clasificarte al cuadro final de un Grand Slam. En algún momento de mi carrera, preferí empezar a quedarme con lo positivo”.
Soñando con el top100
“Viendo lo que estoy haciendo ahora, significa que no estoy tan lejos. Sería una locura pensar más que razonar, ya que en estos momentos tengo el mejor ranking de toda mi vida, así que para mí todas las luces son verdes. He perdido partidos duros, sí, pero ya ganaré otros en el futuro. Así es mi mentalidad actual, el tenis consiste en aceptar que las cosas no siempre salen como uno quiere. Cada semana sigo entrenando, sigo peleando, así hasta que todo el trabajo de sus frutos”.
El factor mental
“Un psicólogo deportivo empieza a ser importante en el momento en el que el jugador lo pide. Es complicado trabajar con un entrenador mental, con alguien que verá tu lado más oscuro, realmente tienes que estar preparado para abrirte. En este caso, creo que no es para todos, se necesita de un vínculo sentimental muy fuerte que te una a esa persona, pero es cierto que cada vez está más a la orden del día. El tenis es un deporte donde la cabeza es clave, pero tienes que entonar a la personar adecuada para ti”.
Aprender a base de golpes
“Es muy complicado saber todas estas cosas cuando eres joven, no estás preparado para todo lo que puede suceder, a mí me paso a la hora de clasificarme para Roland Garros en 2014. Entonces la gente decía que la WC que obtuve no me la merecía, porque estaba muy lejos en el ranking, así que me tocó pasar por la fase previa. Luego tuve que enfrentarme a un gran impacto mediático, pero fue muy bonito. Pasé del anonimato a vivir algo muy diferente, lo que no estaba preparado es para las secuelas, ya no aceptaba perder contra jugadora de menor rango de los que gané en ese Roland Garros, así que volver a los Challengers fue muy duro. Me afectó mucho mentalmente, así que me quedó otra que caerme y levantarme”.
Lionel Zimbler, algo más que un entrenador
“Lamento no haberle conocido antes, me ha hecho progresar mucho y eso siempre se lo agradeceré. Mi nivel actual se debe, en gran medida, a él, aunque también a Martin y Ralph, mis otros entrenadores. Me hubiera gustado tener este equipo con 20 años, cuando era terco y escuchaba menos. A esa edad crees que sabes mucho, pero fue Lio quien me puso en el caminocorrecto, él me habría salvado de todas las puertas equivocadas, aunque estoy orgulloso de haber sido siempre una persona resistente”.
Su etapa de regreso a los Futures
“Nunca es agradable volver a la fosa, no ganas puntos y tampoco dinero, ahí tienes que encontrar la motivación por ti mismo. El universo de los Futures es muy difícil, es fácil desviarte, así que me instalé en una rutina muy cuadriculada. Me costó muchísimo, pero conseguí aceptar las malas condiciones, los árbitros que no son capaces de ver el bote de una bola, cualquier cosa que te saque del partido. Cuando estás en los grandes torneos, con público, jueces de línea y transporte, es muy fácil jugar a tenis. En los Futures la película cambia”.
Motivos de esta evolución
“Es difícil explicar por qué ahora, por qué no antes o después. Algunos ni siquiera lo logran, por varias razones, también es clave encontrar al entrenador adecuado, esa persona que siempre esté ahí para ti. Algunos lo encuentran y lo conservan toda la vida, eso les permite tener un guía, como Djokovic con Vajda o Rafa con su tío. A mí me hubiera encantado tener a Lio cuando era pequeño, le debo mucho”.
¿Cuerda para rato?
“Es difícil porque te acercas a una edad donde quieres tener hijos y cierta estabilidad, con el tiempo te cansas de la inestabilidad. Esta es una vida emocionante, pero te devora. Ver el paso del tiempo, sentir que ya no tengo 18 años, todo eso es duro, pero ahora confío en la llegada de nuevas personas a mi vida, ahora es cuando todo empieza a funcionar para mí. El ser humano es así, le atraer lo que gana, sé que con 35 años ya no seré Laurent Lokoli el tenista. Seré, simplemente, Laurent Lokoli, eso es todo”.