Carlos Alcaraz llega al ATP Masters 1000 París-Bercy con un gran objetivo por delante: acallar críticas, sumar partidos y consolidarse en el número uno del mundo. El murciano llega a la capital francesa con algunos signos de interrogación puestos sobre sus hombros: se habló de una posible retirada previa al torneo por unas molestias en la rodilla, además de mostrar una versión algo apagada en su último partido en Basilea ante Felix Auger-Aliassime. Sin embargo, Carlos pasó por rueda de prensa y dejó muy claro que será de la partida en el último Masters 1000 del año, además de reflexionar sobre el éxito cosechado en los últimos meses, un éxito realmente satisfactorio pero que ha llegado a una velocidad a la que el de El Palmar aún está intentando acostumbrarse.
Carlos SÍ jugará en París
"Lo de la rodilla son solo unos pequeños problemas. Me atrevería decir que todos los jugadores tienen algunas molestias en sus cuerpos a final de año, y debes jugar con ese pequeño porcentaje de molestias, pero no es algo demasiado serio".
Presión por acabar el año en lo más alto del ranking
"No siento la presión. Fui yo mismo quien estableció ese objetivo, el de acabar el año como número uno del mundo. Eso sí, está claro que es un objetivo bastante complicado. Hay grandes jugadores cerca de mí y ellos también tienen posibilidades. Pero como decía, no es algo que me añada presión. Simplemente voy a intentar dar lo mejor de mí en cada torneo al que vaya, voy a seguir estando ahí. Así soy yo, disfruto jugando al tenis y la presión es una parte de nuestro deporte".
Cumplir sueños a una velocidad inesperada
"Ganar un Grand Slam y ser número uno del mundo era mi sueño, pero no me esperaba cumplirlo a los 19 años. Todo ha llegado muy rápido, mucho más rápido de lo que jamás habría podido imaginar. Ahora mismo me doy cuenta de lo que he hecho, de que sí, he podido cumplir mi sueño, pero está claro que se ha dado de forma inesperada. Yo no he cambiado para nada: muchas cosas han cambiado pero yo, como persona, no. Nada ha cambiado con respecto a la gente que está a mi alrededor, con mi familia, mi equipo o mis amigos. Con ellos vivo una vida normal. Está claro que la prensa, los aficionados, todo eso ha cambiado bastante, pero en mi día a día nada ha cambiado".
Recuerdos de su partido ante Hugo Gaston, una dura derrota el año pasado
"Fue un partido bastante complicado (risas). Probablemente uno de los más duros que he jugado en mi vida, pero está claro que ese partido, tener que manejar ese ambiente y esa presión, es algo que me ha ayudado mucho. Este año he jugado muchísimos partidos, muchos encuentros muy ajustados en grandes escenarios, peleando por grandes cosas; gracias a ese partido sé lo que se siente cuando todo el mundo está contigo. Tienes que aprender de ese encuentro, y eso es lo que hice. Aprendí y eso me ha ayudado mucho este año".

