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¿Qué le sucede a Holger Rune?

Alejandro Ladr… - 30 jul 2022 | 09:25

Tras maravillar al mundo en Roland Garros, el danés pasa por un mal momento. Con siete derrotas a las primeras de cambio, nos preguntamos el porqué de su bajón.

Holger Rune volverá a despertar. Fuente: Getty

El mundo del tenis alucinaba con un joven de gorra hacia atrás. Con un desparpajo fuera de lo común, Holger Rune conseguía vencer al que fuera finalista del Abierto de Francia. Un Stéfanos Tsisipas que claudicó ante la potencia y buen hacer de un danés que se doctoraba en toda una Philippe Chatrier.

Sus grandes resultados

En Roland Garros confirmaba su buen estado de forma, ya que, anteriormente, venía de ganar su primer torneo ATP. En la capital bávara, Holger levantó el título en una semana para el recuerdo. En esa ocasión, logró superar a otro top ten en la que, además, era su “casa”. Con un 6-3 6-2 machacaba a un irreconocible Alexander Zverev.

Entrenando en la prestigiosa academia de Patrick Mouratoglou, el diamante comenzaba a pulirse, dejando de lado el mundo de los campeonatos Challengers. Una realidad que se vio confirmada luego de su actuación en la semana previa al segundo Grand Slam del año. En suelo galo, el tenista de tan solo 19 años, se plantaba en una semifinal que perdería ante el que, posteriormente, sería el campeón. Sólo Cameron Norrie pudo derrotarle en una batalla decidida por pequeños detalles.

A pesar de su título, el primero que levanta un danés desde el 2005 cuando Kenneth Carlsen ganaba en Memphis, y de su semifinal, la promesa llegaba a París sin ser cabeza serie, pero sabiendo que nadie le quería en una primera ronda. Dicho y hecho, en su primer partido vencería de forma contundente a un desquiciado Denis Shapovalov. Henri Laaksonen y Hugo Gastón fueron sus siguientes victimas las cuales apenas lo inquietaron.

Tras su épica victoria ante el griego, compañero de entrenos, los cuartos de final se le hicieron algo “grandes”. En un reñido y polémico partido ante uno de los reyes de la tierra batida, Rune no pudo conseguir su sueño en un torneo que, en principio, serviría para relanzarle en el ranking y para dar un golpe en la mesa. Estábamos viendo una mutación, la mariposa saliendo de la crisálida.

¿Quién dijo que fuera fácil?

Sin embargo, tras ver sus grandes cualidades y su férrea actitud, el camino que ha tenido después de lo ocurrido en la capital francesa no ha sido el que esperábamos. Siete derrotas seguidas a las primeras de cambio.

No estamos ante una crisis, pues todos sabemos lo complejo que es pasar del polvo de ladrillo a la hierba, pero si preocupa el momento de forma en el que es, hasta el momento, su “elemento”. En Bastad, Hamburgo y en Umag, Holger sólo ha ganado un set en disputas donde, en principio, llegaba con la vitola de favorito. No es fácil digerir la presión y se le nota en su juego. Sin chispa en sus pies, deberá recuperar la confianza perdida.

Estamos ante un jugador distinto, de gran temperamento, con unas capacidades en aumento y que trabaja con tesón. Cualidades imprescindibles para tornar, de nuevo, el rumbo. No es tarde, pues mantiene un buen ranking como para seguir en la batalla, pero es duro saber que no estas cumpliendo con las expectativas. Unas señales que, en cierta medida, ha conseguido él tras maravillar al espectador.

Deberá mejorar sus prestaciones para emular a algunos de sus ídolos. Su irregularidad deja entrever lo complejo que es rendir cada semana en el tanque de tiburones que es el circuito masculino.

Nos levantaremos de la silla para aplaudirle de nuevo y, si todo va por el camino habitual, tendremos unos apasionantes duelos contra excelsos jugadores como: Jannik Sinner, Carlitos Alcaraz, Sebastián Báez o Lorenzo Mussetti. Unas realidades que actúan para serlo y lo son, entre otras razones, porque en el tenis, como en la vida, nada está escrito