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La gran redención de Albert Ramos
Título especialmente sentimental para el enorme terrícola catalán que había sufrido duras derrotas en Sudamérica en finales. Cuarto trofeo para él que sabe a gloria.
De qué manera ha arrancado el tenis español en este 2022 del que tan solo llevamos un mes de competición. Ya son cuatros títulos españoles tras el que recién acaba de conquistar un clásico como es Albert Ramos, en la tierra batida de Córdoba, en Argentina. Para el zurdo de Mataró éste no fue un título más que añadir a su palmarés, fue casi como una redención, como sacarse una gran espina qe tenía clavada desde hacía tiempo ya. Es tan sólo el cuarto trofeo de su carrera, una carrera cimentada en gran medida por sus éxitos en el polvo de ladrillo y que en gran medida no se reflejan luego en su palmarés. La gran final superada ante el enorme chileno Alejandro Tabilo ha supuesto para Albert una inyección de confianza y de positividad enorme a sus 34 años.
Albert Ramos-Viñolas es sin duda uno de esos jugadores a la vieja usanza. Uno de esos especialistas que aún quedan en el circuito, que nos recuerdan que el tenis todavía no se ha convertido absolutamente en máquinas de igual semblanza que pegan por todos los lados, con indiferencia de la superficie. El catalán del Maresme representa a las mil maravillas ese tenis genuino de tierra batida, de picar piedra, de concienzudas construcciones de puntos desde la línea de fondo, de llevarte como un parabrisas de lado a lado, abriendo ángulos, haciéndote recorrer muchos kilómetros a lo largo de un encuentro. Un viejo gladiador sin lugar a dudas Albert. Sus números en arcilla así hablan de la calidad específica que posee sobre esta superficie. Pero la realidad es que podrían haber sido mucho mejores esos guarismos.
Se destapó ya relativamente tarde, con 28 años, haciendo cuartos de final en Roland Garros. Ese mismo año estrenaba su palmarés a nivel ATP World Tour venciendo en la final de Bastad a Fernando Verdasco. Pero es verdad que a partir de ahí, le ha costado mantener esos resultados y nivel ha ido decreciendo en líneas generales, si bien ha seguido dejando importantes hitos. Hitos tales como la final del Masters 1000 de Montecarlo en 2017 ante Rafa Nadal, unos octavos en París y varias finales más en otros torneos, incluida una en pista dura, la única de su carrera, allá por tierras chinas en Chengdú.
La falta de contundencia alejaban al catalán de las últimas rondas de los grandes torneos sobre tierra pero en torneos menores era un seguro de vida, si bien se le atragantaban las finales. Hasta la final de Córdoba de 2022, su balance en finales en tierra era de 3-6, un balance bastante desalentador y hasta sorprendente. En Sudamérica las sensaciones en este sentido habían sido especialmente dolorosas, con derrotas complicadas de encajar. Venía de tres partidos por el título perdidos en el subcontinente americano. La primera en Sao Paulo, en 2017 y ante Pablo Cuevas. Dura final y muy apretada. La siguiente iba a escocer mucho, solo un año después y ante Roberto Carballés en la arcilla de Quito. Era una víctima propiciatoria y el catalán se vio sorprendido por un Carballés que ganaba allí su único título hasta la fecha. Más dolorosa si cabe fue la que jugó precisamente en la ciudad argentina de Córdoba en 2021, hace tan solo un año. Un tenista de nuevo con bastante peor ránking que él, llegado de la fase previa, se le subía a las barbas y le ganaba el título, el local Juan Manuel Cerúndolo.
La redención un año después en Córdoba
Pero por fin, la suerte estuvo del lado del sacrificado Albert Ramos. Tenía la final casi perdida ante el también zurdo Alejandro Tabilo, con 4-1 para el chileno en el set decisivo. Albert supo esta vez rehacerse para encadenar cinco juegos seguidos y firmar un 6-4 definitivo que nunca le había sabido tan bien al español. "Me siento realmente feliz, es increíble para mí haber ganando mi cuarto título. Hoy ha sido especialmente difícil. Estaba prácticamente perdido pero de alguna manera pude remontar. Creo que fuí más agresivo desde el 1-4. Él falló algunos primeros saques, yo entonces pude restar más agresivo que antes. Cuando me puse 3-4 sentí que se me abría una posibilidad", ha relatado Albert para la web de la ATP. Y vaya que sí se abrió una posibilidad. El español acababa en el suelo tras el golpe errador final del chileno. Un triunfo muy necesitado para Ramos aunque ya en 2021 hubiera levantado trofeo en la tierra portuguesa de Estoril. Claro que no es solo un tenista de tierra, no olvidemos que ganó a Roger Federer en Shanghái. Pero él mismo sabe que en la arcilla es donde debe estar su temporada, sabe también que no le quedan muchos años en la élite, y sabe también que victorias así suponen quitarse de encima muchos sinsabores del pasado en Sudamérica que ahora se han tornado en enorme alegría. Excelente por Albert, pocos tenistas se lo merecían más que él, un auténtico premio a la brega, la constancia y la paciencia. Ojalá le dé la confianza suficiente para volver a ser una de las raquetas más peligrosas del circuito en polvo de ladrillo en este 2022.