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Ficovich: de la pesadilla por Covid-19 a brillar en Nueva York
No podía entrenar al haber tenido un problema en el corazón, pero no bajó los brazos y ahora pudo festejar un triunfo en la fase previa del US Open. Acá, su historia.
Cuando uno iba a ver Futures y preguntaba por los jugadores que iban apareciendo con fuerza, le nombraban sin dudar a Juan Pablo Ficovich. Si bien la cantera argentina es una máquina exportadora de grandes tenistas, siempre hay alguno que se destaca por sobre otro. "Mirad, el saque tiene", le dijeron una vez a este servidor. Desde entonces, el argentino de 24 años (uno de los más destacados de la camada 1997) fue creciendo poco a poco en el circuito. Más allá de que le costó romper la barrera más baja del profesionalismo en cuanto a estructura competitiva, consiguió poco a poco importantes resultados que lo acercaron a su objetivo. De hecho, metió dos finales en pocos meses -entre octubre de 2019 (Campinas) y febrero de 2020 (Morelos)- y se fue arrimando al top200, listón que rompió en agosto del año pasado. En ese sentido, se le abrieron las puertas de las fases previas de los Grand Slams para desbloquear una nueva barrera. Y, en efecto, a comienzos de 2021 emprendió un largo viaje rumbo a Doha para jugar la clasificación del Abierto de Australia. Sin embargo, todo lo que parecía soñado, terminó convirtiéndose en una pesadilla: dio positivo de Covid-19 y, desde entonces, nada fue igual.
El argentino pasó el aislamiento correspondiente y regresó al país con la idea de disputar las qualies de los ATP de la gira sudamericana de arcilla. No obstante, visitó al médico, se hizo los estudios rutinarios y le apareció una enfermedad poco conocida hasta ese momento: miocarditis, que es una inflamación del músculo cardíaco lo que reduce la capacidad de bombeo del corazón. A partir de eso, no podía pasar más de cinco intercambios sin cansarse, debía utilizar un reloj para controlar las pulsaciones (no podía superar las 150) y por eso optaron -junto con Juan Pablo Gándara, su entrenador- por practicar más el servicio. "Entreno tres veces por semana. Tengo el reloj [que marca las pulsaciones], puedo llegar hasta 140, 150. Entreno una hora, una hora y media. También voy al gimnasio. Y después tengo mucho tiempo libre", contó el jugador a La Nación en medio de su recuperación.
LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL
Después de varios meses sin competir, Ficovich regresó a las pistas en la qualy de Wimbledon, donde cayó en la primera ronda. Luego, sumó una victoria y tres derrotas en sus tres siguientes participaciones en diferentes Challengers. La gran alegría de volver a sentirse jugador y de poder competir sano nuevamente no era comparada con nada. De todos modos, quería sumar un triunfo resonante. Y vaya que lo consiguió en la fase previa del US Open. Allí, sacó adelante un duro compromiso al vencer al indio Sumit Nagal por 7-5, 4-6 y 6-3 en dos horas y 22 minutos de juego. Metió 16 aces y salvó nueve break points, mientras que tomó tres de las cuatro oportunidades que le generó a su adversario. Ahora, su próximo rival será su compatriota Francisco Cerúndolo. Pase lo que pase, él ya ganó.