El tenista holandés Robin Haase escribió en el portal Behind The Racquet para hablar de un acontecimiento que marcó en su vida y también en su trayectoria deportiva. El asesinato de su amigo a manos de su ex entrenador provocó que Haase estuviera muy cerca de la depresión, sin ganas de jugar al tenis y sin querer salir de casa.
El actual número 184 del mundo habló de uno de los peores episodios vividos en su carrera deportiva, cuando su entrenador fue detenido y mandado a la cárcel por matar a un amigo del tenista: "En líneas generales he sido muy afortunado en esta vida, pero hay ciertas cosas que te hacen pensar de manera diferente. Mi ex entrenador fue condenado por asesinar a un amigo mío en el año 2016. Aún está en prisión por lo ocurrido. Lidiar con esa situación era muy complicado, ya que manejar a la prensa ante este tipo de noticias no es fácil. Todos los artículos usaban mi nombre en los titulares para conseguir visitas. Esta dinámica continuó durante dos años. No salí de casa durante dos semanas. Muchas personas me reconocían en la calle y yo agachaba la cabeza. Casi me daba vergüenza estar allí porque no sabía si me conocían por ser tenista profesional o por lo que la prensa decía de mí. Ha sido uno de los momentos más complicados que he tenido en mi vida".
Fueron meses muy duros para Haase que llegó incluso a pensar el tenis durante un tiempo para poder recuperarse mentalmente: "Me considero una persona que disfruta jugando al tenis, pero durante ese tiempo no quería estar en la pista. Recuerdo que jugué el Masters 1000 de Montecarlo y caí a las primeras de cambio. No estaba concentrado en mi tenis. Después de caer en ese partido, me senté en el vestuario y comencé a llorar como un niño. Había guardado mis emociones durante muchas semanas y ya no podía aguantar más. Consideré en dejar el circuito durante varios meses para poder recuperarme anímicamente. Me tomó un tiempo el poder jugar al tenis sin pensar en todo lo que estaba ocurriendo en mi vida. En Roland Garros 2016, la prensa fue muy respetuosa conmigo y no me preguntó nada del asunto. Me di cuenta de que la gente había medio olvidado todo y decidí volver a enfocarme en mi tenis".
Para finalizar, el jugador holandés habló de su descenso en el circuito después de muchos años en el top 100: "He estado más de diez años en el top 100. Por primera vez en mucho tiempo he bajado muchas posiciones en la tabla clasificatoria. Siempre analizo mi juego y encuentro cosas que puedo mejorar. En 2018 cambié mi raqueta. El cambio fue bastante drástico y comencé a perder confianza en mi juego. Luego volví a cambiar de raqueta y las cosas fueron a mejor, pero aún seguía luchando. Pasaban los meses y mis resultados eran malos y por tanto seguía bajando en el ranking. Si no consigo ganar a jugadores con peor ranking que yo, ¿cómo voy a ganar a los que están por encima de mí? Tenía que hacer un cambio nuevamente. Ahora me siento más seguro, peleando por volver a estar en el top 100".

