El tenis femenino español vivió este fin de semana un día tan inusual como importante. Al grandísimo momento que atraviesa Garbiñe Muguruza, con final en Doha y título en Dubai, se le sumó el primer título WTA de la valenciana Sara Sorribes, de 24 años, en el torneo de Guadalajara, tras derrotar a la canadiense Eugenie Bouchard. Dos fotos que quizás sean la antesala de otros momentos importantes, a la espera del crecimiento de Paula Badosa o Aliona Bolsova, en el presente y futuro del tenis en España.
Mucho más cerca de los focos durante mucho más tiempo, Garbiñe se encuentra, en palabras propias, en el mejor momento de su carrera. Después de tener punto de partido ante Naomi Osaka en octavos de final de Australia, la española se está erigiendo como la mejor tenista del momento en el circuito, no sólo por nivel de juego sino por las rivales enfrentadas y la contundencia de sus victorias. A diferencia de un triunfo suelto, su tenis desprende una madurez y una continuidad mucho más fiable que en otras etapas triunfadoras de su carrera.
Si su 2020 fue bastante positivo por la cantidad de torneos en los que pudo a llegar a últimas rondas de manera consecutiva, el 2021 de Garbiñe explica un momento personal enormemente dulce, mordiendo metal y conjugando al más alto nivel las características que le hicieron campeona de Grand Slam. Como ocurre entre las mejores, el salto mental marca diferencias y Garbiñe está en ese proceso.
"Me atrevería a decir que estoy en el mejor momento de mi carrera. Me noto más completa que en años anteriores. Diría que estoy en un gran momento. Ganar un torneo significa mucho para mi, significa que has ganado muchos partidos de manera consecutiva y eso te da confianza de cara a los próximos torneos. Como a cualquier jugadora, a nadie le gusta perder en las finales, pero he aprendido de esas derrotas y sabía que tarde o temprano si conseguía mantener este nivel el trofeo llegaría".
Más diferente y expectante es el triunfo de Sara Sorribes, quien a sus 24 años ha conseguido algo que mentalmente puede suponer un punto de inflexión más inmediato que diferido: el de conseguir su primer título en su primer intento, sin finales previas, y sólo dejándose un set por el camino. Una prueba mental superada que además le otorga un salto importante de estatus de cara a asentar esta etapa de su carrera.
"Estoy muy orgullosa de mí. He sabido manejar a la perfección las emociones. No es nada fácil jugar mi primera final. Estoy feliz de cómo logré competir aquí y de mi actitud durante toda esta semana. Trato de tomar siempre lo positivo de cada partido. Me considero una persona muy positiva y solo trato de pensar de que puedo conseguir la victoria sea quien sea mi rival. En algunos momentos del partido, Bouchard fue superior a mí, pero no me vine abajo y me dije a mí misma que podía darle la vuelta a la situación. Eso fue lo que hice."
Los Juegos Olímpicos, una posibilidad real para Sara.
Para mayor satisfacción, aunque quedan meses para poder asegurar dicha posición, Sorribes, como número 57 de la WTA, está ahora mismo dentro del corte que da derecho a los Juegos Olímpicos. A ellos acceden las 56 mejores tenistas del ranking a fecha 7 de junio, día del corte en el que se hará la lista de entradas de la prueba individual, pero sólo podrán ir cuatro jugadoras por país, lo que abre mucho las posibilidades de Sara si mantiene su posición de aquí a junio, un sueño para cualquier jugadora y que Sara podría hacer realidad en unos meses.

