El hombre que frotó la lámpara de Thiem

Desde febrero de 2019, Nicolás Massú ha convertido a Dominic Thiem, un especialista en tierra, en favorito a todos los torneos.

Alejandro Arroyo | 24 Nov 2020 | 13.51
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Nicolas Massú. Foto: Getty
Nicolas Massú. Foto: Getty

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Cuando eres tenista y estás asentado en el top-10, faltándote dar el último salto hacia un lugar que parece completamente imposible de alcanzar por quienes lo ocupan, ¿qué te falta para lograrlo? Seguramente es una pregunta que se hacen todos los que llegan allí, pues no son pocos los que, una vez logrado semejante objetivo, caen sin remedio ante las expectativas.

Daniil Medvedev, tras ganar las ATP Finals, afirmó que el tenis es un deporte brutal porque si no estás mejorando constantemente, te caes. En cierto modo, mantenerte no existe. Con el mismo nivel de juego o haciendo las mismas cosas Novak Djokovic no podría estar tanto tiempo en la cima. Es una constante superación de uno mismo.

Hace casi un par de años, en enero de 2019, Dominic Thiem, que venía de hacer cuartos de final en el US Open de 2018, caía en primera ronda de Doha ante Hughes-Herbert y en segunda de Australia ante Popyrin (149 del mundo). En su caso, y a sus 25 años, el diagnóstico era claro: su rendimiento en pista dura era irregular e insuficiente. Tenía un déficit enorme, con resultados puntuales, en las pistas en la que mayoritariamente se jugaba en el circuito ATP. El austriaco seguía configurando su calendario con muchísimos torneos sobre arcilla, pero así era imposible ser el mejor jugador del mundo y el mejor jugador posible.

Así que Dominic llamó, en febrero de 2019, a Nicolas Massú, y la cosa fue tan inmediata que se proclamó, tres semanas después, campeón de Indian Wells, al ganar a Raonic y Federer en semifinales y final. Bautismos soñados que siguen vigentes. Quien fuera un jugador casi especializado en tierra batida, es hoy el más preparado para arrebatarle el número 1 del mundo a Djokovic o Nadal. Y lo es gracias a su exponencial rendimiento, en números y juego, sobre pistas duras.

Desde que Nico Massú se ha hecho caro, primero compartiendo banquillo con Bresnik, y después en solitario, de la carrera de Dominic Thiem, el austriaco ha ganado 44 partidos, por 10 derrotas, sobre pista dura, ha levantado cuatro títulos, ha ganado el US Open y ha llegado a la final del Australian Open 2020 y a la final de las ATP Finals dos años consecutivos. A través de una serie de conceptos al resto, el saque y la actitud, Thiem es un jugador completamente adaptado a las pistas duras.

Esta transformación no sólo se ha comprobado en lo puramente tenístico, sino también en el aspecto mental. Desde que Dominic camina por el circuito junto al chileno, el número 3 del mundo tiene un record de 18-8 ante tenistas del top-10. ¿El record anterior a la llegada de Massú? 15-32. Hay pocas uniones más prolíficas en el último lustro del tenis masculino mundial. Dominic Thiem es tan favorito como cualquier a ganar cualquier torneo del mundo.