Nick Kyrgios ha hecho muchas cosas estúpidas a lo largo de los años. Muchas de ellas han sido reconocidas por él. Otras forman parte de su amplio arsenal de bravuconadas que quedarán para la posteridad, fruto de un carácter volcánico que en muchos suscita una relación de amorodio constante. En las últimas semanas, sin embargo, el tenista de Canberra está dejando ver su faceta más humana, la cara B que los medios no ven. Un retrato de sus propias inseguridades y miedos que ahora sale a la luz y muestra qué se esconde tras un deportista con tantas caras.
El jugador australiano dio una entrevista para The Age en la que hizo una confesión muy potente: estuvo muy cerca de retirarse. Por suerte, el tiempo en casa durante la pandemia le ayudó a sanar la mente y recargar pilas. Nadie lo puede explicar mejor que él. "Estuve viendo a un psicólogo antes de la ATP Cup y pensaba que quizás era el momento de tomarme un año de descanso. Quizás debía trabajar en mí mismo, conseguir alcanzar la felicidad en otro lugar, hacer otras cosas.
No podía ni ver una pista de tenis. No tenía ningún sentimiento de alegría, no deseaba estar ahí. No tenía motivación, ni sentía que podía crecer personalmente. Simplemente seguía mis patrones, por inercia. No me hacía feliz, de hecho, me quitaba energía. El tenis empezó a tener un impacto negativo en mi vida. Pensaba: 'quizás esto no significa que tengo que dejarlo del todo, pero igual necesito tomarme un descanso, dar un paso atrás para ver otras cosas y ponerme al día en otros temas".
El australiano menciona la ayuda de un psicólogo y hace una sorprendente revelación acerca de esta figura: ni él mismo pudo ayudarle. "Me arrepiento de haber visto a psicólogos. Siento que todo lo que me dijeron estas personas era incorrecto. Yo mismo salí de esa situación, si te soy sincero. Escapé de lo que estaba pasando. Los psicólogos me pusieron muchísimas cosas en mi cabeza que no eran... simplemente me arrepiento de ello".
Quien acabó por ser una figura crucial fue su buen amigo Jack Sock. Y es que Nick no necesitaba mucho: solamente esa figura que le ayudase en mitad de un torneo al otro lado del mundo. Kyrgios le dijo a Jack que quizá era momento de dejarlo poco antes de comenzar el torneo de Indian Wells. Y entonces llegó la pandemia.
"Le dije que quizás era buen momento. Está claro que las circunstancias fueron desafortunadas, pero quizás era un buen momento para volver a casa, volver a hacer cosas sencillas. A él le vino muy bien, por ejemplo. Sé que hay muchos tenistas que sufren porque se ven atrapados en un mundo de expectativas y presión. No vives una vida normal, aquello era un reset por completo. Todo este tiempo en casa me ha venido de perlas. He podido desconectar y aventurarme en algunas de mis pasiones, estar en casa y aportar a mi comunidad. Eso era lo que necesitaba".
Uno de los aspectos que ha marcado la vida del propio Kyrgios en el circuito fue la muerte de su abuela, una figura muy cercana a él. Nick la recuerda con un tatuaje en su piel, pero se arrepiente de no haber podido estar con ella en sus últimos días. "Los últimos tres años de su vida, en los que sufrió muchísimo, apenas pude verla. No fue fácil. Me empezaron a llegar las noticias y me arrepentía de todos los viajes, de todo el tiempo fuera de casa. ¿En serio? ¿De verdad era tan importante lo que estaba haciendo? Nunca podía pasar por casa. No podía tener ese lujo que muchos otros tenistas sí tienen. Si pierden un partido, pueden coger un tren o volar a casa si están en Europa. Yo no podía".
Pasó el tiempo y Kyrgios admite haber dado un enfoque diferente a su carrera deportiva. El tenis dejó de ser tan importante. Y no se arrepiente de ello. "Conforme he crecido y he ganado en experiencia, el tenis ha pasado a no ser un peso tan grande. No me importa demasiado si pierdo un partido, ahora es una sensación que se disipa rápidamente. Sé lo que de verdad significa mucho para mí: el tenis simplemente es mi trabajo. Me da una oportunidad de hacer otras cosas que me gustan, así es como lo veo yo".
Nick siempre afirmó que se retiraría pronto. El año que viene cumple 27, pero con la pandemia de por medio y tras haberse liberado de las cadenas mentales que le oprimían, ahora tiene mucha carrera de por medio. "Al principio de mi carrera, cuando tenía 16 años, solía decir que si llegaba lejos no jugaría más allá de los 27 o 28 años. En ese momento daba todo por sentado: las recuperaciones, las sesiones de gimnasio. Siempre bromeaba sobre ello, pero ya no es una broma porque mi cuerpo también sufre.
Aún así, siento que todavía me queda gasolina en el depósito. Si quisiera, podría jugar más allá de esa edad. Veremos, es una incógnita. Puede pasar algo que me haga no querer jugar más al tenis. Ahora mismo no puedo poner ningún número a una retirada".
Una carrera hecha a su manera
Y llegado ese momento, ¿mirará Nick Kyrgios al pasado y se arrepentirá de algo? "La gente siempre me dice que me arrepentiré de ciertas cosas, pero me encanta la forma en la que se ha desarrollado mi carrera. Lo he hecho todo a mi manera. He demostrado a todos los que pensaban que no podía hacerlo que estaban equivocados. Siento que le he dado esperanza a mucha gente, que les he mostrado que hay otra forma de hacer las cosas. Siento que no tengo nada más que demostrar. Le he ganado a casi todos los jugadores del circuito, y lo he hecho a mi manera. Así de simple".
Nick Kyrgios, señoras y señores.

