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Djokovic abre su camino en Nueva York con un buen nivel de tenis
A ratos brillante, a ratos serio y con un final eficiente. Así superó Novak a Damir Dzumhur en su debut en Flushing Meadows.
Música en los minutos previos. A partir de ahí, silencio y los aplausos de la fancam virtual. Ese era el acompañamiento con el que Novak Djokovic contaba en el primer partido nocturno del Us Open 2020. Su duelo ante Damir Dzumhur no tendría dentro de la Arthur Ashe a la grada más eléctrica del mundo cuando la noche empieza a caer, pero el objetivo no debía cambiar ni un solo ápice: ganar, convencer y ahorrar gasolina tras jugar varios partidos seguidos la semana anterior en Cincinnati.
El primer juego fue una declaración de intenciones por parte del bosnio: a pesar de su amistad fuera de la pista, el duelo no iba a ser un paseo para el número uno. Generó una bola de break, pero Novak la solventó con un acertado saque y volea. Y cuando perdonas tu primera oportunidad y tu saque es muy endeble, sabes lo que viene después. Djokovic imprimió presión al resto desde el primer juego, certificó el break en su primera oportunidad y puso velocidad de crucero, con acciones directas a vídeos de highlights (incluyendo una derecha a bote pronto a mitad de pista espectacular).
Djokovic #USOpen (--@Eurosport_RU ) pic.twitter.com/Prd6XiS0WL
— doublefault28 (@doublefault28) August 31, 2020
La impresión que daba el serbio era la de querer mínimo desgaste. Sólido y constante al servicio, manteniendo una velocidad cercana a sus mejores niveles: agresivo desde el primer golpe, especialmente con la derecha. La predilección por buscar acortar los puntos lo máximo posible provocó que Damir, un tipo diésel que requiere de mucho ritmo para entrar en los partidos, no supiese por dónde abordar al serbio. 6-1 en 23 minutos: probablemente uno de los sets más rápidos en su carrera.
El inicio del segundo set siguió los mismos derroteros. Llegados al 6-1 y 2-1 a favor, Dzumhur solo había podido ganar un punto con su segundo saque. Uno. Pero de repente, el bosnio, que no había encontrado la forma de ganar puntos, tomó un cambio de táctica ganador. Decidió embarrar el duelo completamente: casi todos sus reveses pasaron a ser cortados, lanzando bolas muertas al centro de la pista y cortando el ritmo de crucero de Nole. La cruz de Damir fue que no pudo convertir las tres oportunidades de break que tuvo en el sexto juego del set, más por mérito de su rival que por demérito propio. El séptimo, en cambio, se hizo eterno: más de diez minutos con todo tipo de alternativas… que cerró el bosnio con un ace. Había partido en la Arthur Ashe.
Sin embargo, el acertado y renovado plan de juego de Dzumhur no podía hacer milagros. Por ejemplo, no podía esconder algún que otro juego con grandes lagunas al servicio propias de un tipo que no se encuentra entre los cien mejores del mundo. El 6-4 del segundo set, eso sí, dejaba una sensación totalmente diferente al primer parcial: Novak farfullaba a sus adentros, probablemente exasperado ante sus 15 errores no forzados y la sensación de que su oponente tuvo múltiples oportunidades para romper su juego.
El tercer set tenía escrito sobre él una única palabra: trámite. Poco tenis se jugaría: si antes Dzumhur trató de ralentizar el juego al máximo, el bosnio se vio ahogado y el partido se convirtió en un espectáculo circense de dejadas, passing shots, subidas a la red y remates no siempre bien ejecutados. Aquejado por problemas en el abdominal, Damir tiró la toalla y Novak completó la tarea en un plácido tercer parcial.
El 6-1, 6-4 y 6-1 por parte del serbio marcan un inicio a tres tramos: un primer parcial donde Novak entró en estado catatónico y todos sus tiros parecían teledirigidos, un segundo de pequeño bajón donde tuvo que estar totalmente concentrado para hacer frente un nuevo estilo de juego, y un tercero donde no tuvo que esforzarse demasiado. Y lo más importante: ni rastro de molestias en el cuello. En menos de dos horas, el serbio ya está en segunda ronda. Allí espera Kyle Edmund.