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Los motivos que llevan a Federer saltarse de nuevo la gira de tierra
A pesar de que los plazos de recuperación le permitirían llegar a Roland Garros este año, Roger ha preferido saltarse la tierra. Explicamos el porqué.
Ayer, a esta hora, el mundo del tenis se quedaba conmocionado por la noticia que Roger Federer soltaba a través de sus redes sociales en las que comunicaba que había pasado por el quirófano para tratarse un problema en su rodilla derecha y que se perderá todos los próximos torneos hasta Roland Garros y se despedía de todos hasta la gira de hierba. Las especulaciones no dejaron de producirse acerca de qué tipo de lesión podía tener el suizo y hubo medios incluso que adelantaban un posible retiro pero nada más lejos de la realidad. Guy Forget llamó personalmente a Tony Godsick, agente de Roger, que le comentó que la lesión era del menisco.
Dentro de todas las posibilidades que podía haber, la del menisco era la menos grave y la que mejor recuperación puede tener. Una artroscopia meniscal puede realizarse bien para "limpiar" la zona de algún posible fragmento de hueso flotante existente por ahí o para curar una posible pequeña fractura. A expensas de que Federer dé algunos detalles más del problema exacto por el que se ha operado, muchos han respirado al conocer que solo es una lesión menor en el menisco y que el tiempo de baja es de solo cuatro semanas. Alguno se preguntaba entonces si Roger iba a estar fuera cuatro semanas, ¿por qué se bajaba de toda la gira de tierra?
La gira de polvo de ladrillo dará comienzo al término del Masters 1000 de Miami, la semana del 6 de abril. Es decir, dentro de mes y medio a contar desde hoy. Según los plazos médicos, Federer estará "inmóvil" durante las próximas cuatro semanas. Es decir, para el 18 de marzo iniciará la rehabilitación, lo que le daría tiempo de sobra para entrenar y poder competir en Roland Garros a finales de mayo. ¿Por qué se ha saltado entonces la gira de tierra?
Si echamos la vista atrás, Roger se rompió el menisco de su pierna izquierda en el año 2016 mientras bañaba a sus hijas. En aquella ocasión, el tiempo de baja fue exactamente el mismo, cuatro semanas, y el suizo regresó entonces en Montecarlo aunque las sensaciones no fueron buenas. "Siento como que mi rodilla no es la mía", confesaba hace cuatro años. Federer arrastraba molestias y no estaba del todo recuperado y tras competir en Wimbledon con dolores, al perder en semifinales ante Raonic, decidió parar seis meses y no volver a competir hasta 2017.
El suizo aprendió de lo sucedido en 2016 y no repetirá el mismo error en 2020. Aunque los plazos de recuperación le permitirían regresar sin problemas en la tierra batida, no forzará y se centrará en realizar trabajos de prevención y fortalecimiento de la zona y se saltará una de las superficies que más castiga la rodilla y es que aunque sobre arcilla no existen impactos al aterrizar contra el suelo, los deslizamientos provocan inestabilidad en la articulación, algo que no beneficia a Roger en su estado.
Ya lo explicó Paganini, el famoso preparador físico de Federer. En una entrevista hace un par de años para un medio suizo, Pierre explicó por qué el tenista de Basilea se saltaba desde entonces la gira de tierra y es que con el problema en el menisco, Roger no tenía tanto problema a la hora de jugar sobre cemento o césped por su particular forma de jugar (en la que parece que casi baile sobre la pista) pero sí sobre tierra ya que al deslizarse sobre la superficie, dentro de la rodilla se producían vibraciones, como si agitaras una lata de refresco, y eso era lo que le daba molestias.
La decisión de Roger es muy inteligente ya que se evita cometer el mismo error que hace cuatro años. Se salta la superficie que le dio tantos problemas al regresar de su operación y usará todo el final de marzo, todo el mes de abril y todo el mes de mayo en trabajar con Paganini en reforzar los músculos que arropan a la rodilla, haciendo mucho trabajo de piernas en una "mini pretemporada", con mucho tiempo por delante para preparar lo mejor posible su regreso en la gira de hierba, con Halle y Wimbledon como los dos torneos que jugará en ella.
¿Esto significa que Federer no volverá a jugar nunca más sobre tierra? Habrá que esperar, en primer lugar, cómo vuelve tras su operación y cómo evoluciona. Nada lleva a pensar que no se recuperará al 100% puesto que ni la intervención ni el problema es grave. Si hubiera sido una lesión importante, no se hubiera hecho una artroscopia sino una operación y no ha sido el caso. De sus sensaciones en la segunda mitad de temporada y lo que él mismo vaya diciendo, podremos pensar en si le veremos o no en 2021 manchándose los calcetines de tierra. Es muy pronto aún para eso.
Por supuesto que existe la posibilidad de que Roger no regrese al 100% y su rodilla derecha no se recupere de igual forma que la izquierda. Yo mismo le pregunté el año pasado durante una rueda de prensa si le quedaba alguna molestia en su menisco izquierdo y respondió que desde el primer parón en 2017, no había tenido ningún problema y que estaba "perfecto". Así pues, el tiempo dirá. Está claro que el cuerpo no se recupera igual a los 39 años que a los 35, pero ya hubo muchos que le enterraron por aquel entonces y Roger terminó callando más de una boca con su espectacular regreso. El tiempo dirá. De momento, ya queda un día menos para que Federer regrese.