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Sabine Lisicki le gana el partido a la mononucleosis

La alemana, ahora mismo fuera de las 300 mejores, explica cómo superó la enfermedad. “Cuando los doctores me lo dijeron, me quedé en estado de shock”.

Llevamos varios años esperando el regreso de Sabine Lisicki a la élite pero, por unas razones o por otras, la alemana encuentra siempre un obstáculo en la última pantalla. Cuando no es una mala racha, es una lesión. Cuando no es una lesión, es el descenso de ranking. La última, descubierta hace apenas unos meses, una mononucleosis que le ha impedido continuar con su recuperación. La enfermedad que ya pasaron otros ilustres –hasta Federer tuvo su momento– y que ahora ha atacado la subcampeona de Wimbledon 2013. Así lo cuenta la propia jugadora en un reportaje elaborado por la WTA.

“Estaba jugando partidos, jugando torneos, pero no sabía lo que estaba pasando. Me sentía débil y no sabía por qué, lo intentaba en cada entrenamiento, pero todo me resultaba realmente duro. Ahí fue cuando entendí que algo no iba bien, mi cabeza estaba donde tenía que estar, pero mi cuerpo no le acompañaba”, explica la actual 321 del ranking femenino, número 12 hace siete temporadas.

Esa sensación extraña empezó a aumentar en abril, hasta empeorar de tal manera que la única solución era consultar a los profesionales. “Me quedé en estado de shock cuando los doctores me lo confirmaron porque no me lo esperaba. Siempre hemos escuchado hablar alguna vez de la mononucleosis, la han pasado numerosos atletas, sobre todo en edades tempranas, pero jamás piensas que algún día puedes ser tú quien la tenga. Supongo que tengo que estar feliz de que al fin hayan dado con el motivo de mi agotamiento, llevaba muchos meses encontrándome mal. Después de varias pruebas al fin hemos obtenido la respuesta, la razón de mi debilidad”, confiesa la mujer que, pese a todo, optó por competir en las giras de tierra batida y de arcilla.

“Al principio, cuando empecé a sentir los síntomas, pensé que tal vez aun no estaba lo suficientemente en forma, es lo primero que piensas cuando te notas débil en un partido. Pero no soy la clase de persona que, al verse enferma, decide darse un descanso. Lo que intento es analizar la situación y ver qué puedo hacer mejor. Hablé con mi equipo, pero no fue nada fácil. Intentas esforzarte mucho mentalmente, de hecho era la única parte que todavía se mantenía en orden, pero el cuerpo no estaba allí”, añade la nacida en Troisdorf hace 30 años.

Una vez terminado con el problema, vuelta a empezar. Eso sí, antes de competir, imprescindible estar al 100% físicamente. “Todavía siento el fuego en mi interior, el deseo de jugar y competir. Ese es el pensamiento con el que me acerco al objetivo. Siempre y cuando sienta esto, tendré la paciencia necesaria. Tengo ganas, no veo el momento de volver a la cancha nuevamente, no paro de pensarlo. Ahora mismo no hay cosa que desee más que esto. Jugar delante de mi familia, mis amigos, los fans, volver a pelear por cada punto. Les estoy muy agradecida a todos por su apoyo en estos momentos tan complicados”, concluye.