Un ex-entrenador de Osaka le pide el 20% de sus ganancias por su ayuda cuando era niña

El padre de Osaka no pagó a ningún entrenador en sus inicios al no tener dinero y con uno de ellos firmó un contrato por el que le darían el 20% de ganancias futuras.

Jose Morón | 11 Apr 2019 | 09.37
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Él se llama Christophe Jean y fue de los primeros entrenadores que tuvo Naomi Osaka y su hermana Mari. Los padres de estas dos niñas, hoy profesionales y una de ellas toda una estrella, no podían permitirse pagar un entrenador para sus hijas. El medio Sun Sentinel habla de que llegaron a tener hasta media docena de entrenadores en su ascenso al tenis profesional, sin que ninguno de ellos obtuviera ni una sola moneda por su trabajo. Christophe ha presentado una demanda mediante la cual aportó un contrato firmado en 2012 por Francois, padre de las tenistas, donde aseguraba que no le pagaría nada por entrenar a sus hijas y que, a cambio, obtendría el 20% de las ganancias futuras de las dos.

"No quería presentar esta demanda pero la última vez que hablé con Francois me dijo que fuera a ver a un abogado y eso he hecho", cuenta Jean para Sun Sentinel. "Su padre vino a verme y me pidió ayuda para que las entrenara en 2011. Realmente, yo no quería hacerlo. Naomi estaba gorda. Su padre me decía que comía mucho y se sentaba en la esquina de la pista, totalmente cansada", confiesa Christophe, que finalmente aceptó trabajar sin cobrar aunque el dinero era un problema continuo. "Su padre aceptó pagarme 300$ al mes, pero al mes siguiente, me dijo que no podía hacerlo, que su mujer solo tenía un trabajo y que no podían pagar ese dinero. Que a cambio, como ayuda, me recogería las pelotas del suelo", cuenta.

Tanto Jean como el resto de entrenadores que tuvieron las hermanas en aquella época cuentan que Naomi no parecía demasiado interesada por el tenis y que su hermana, dos años mayor, parecía la mejor de las dos. Su madre, Tamaki, era la que trabajaba en la pareja y no parecía muy convencida de que ese fuese el mejor futuro para sus hijas. Su padre era el que realmente confiaba en ello. Finalmente, en 2012, Francois y Christophe firmaron un contrato de una página donde se acordaba que el entrenador recibiría el 20% de las ganancias futuras de sus hijas si un día eran profesionales.

Dos años después de colaborar juntos sin que Jean recibiría nada, Francois se llevó a sus hijas y sin dar ningún motivo, se fue y no volvieron a entrenar con él. Francois fue buscando diferentes entrenadores que continuaron ayudándole como Patrick Tauma, que también cuenta que entrenó a las niñas sin cobrar nada, apoyándose en la palabra del padre de que de ahí a seis meses, firmarían un contrato. El trabajo que realizaba costaba alrededor de 5.000$ al mes y él pagaba todo. Cuenta Tauma como anécdota que un día, sus padres le invitaron a cenar a casa para agradecerle el trabajo y que ni siquiera tenían una mesa donde comer.

"Un día les dije que no podía seguir haciendo eso porque me estaba costando mucho dinero", cuenta Tauma, que tras ver el éxito de Naomi también se puso en contacto con el padre para pedirle algún tipo de compensación por la ayuda. Tauma le sugirió a Francois que debería compensar de alguna forma a todos los que lo ayudaron cuando sus hijas eran pequeñas.

Todo cambió cuando un día, Francois conoció a Ean Meyer, que ofreció una beca a las niñas tras ver el potencial de Naomi, que a esas alturas tenía 16 años. Su ascenso fue meteórico y su historia, ya todos la conocen. Jean, que trabajó durante dos años junto a ellas, guardó aquél contrato de una página y ahora pide ese 20% que le prometió el padre que le pagaría. Los abogados de Osaka aseguran que ese contrato es totalmente inválido puesto que las niñas tenían menos de 18 años en aquella época y aseguran que en términos legales, existen fallas en la redacción del contrato, así como que tampoco había un acuerdo financiero específico.

Habrá que ver en qué queda todo esto. Probablemente, la poderosa firma que tiene detrás Naomi sea demasiado para Jean, que tiene en ese pequeño contrato su único barco dentro de un profundo océano. Pide 2 millones de dólares en su reclamación y será difícil que los tribunales le den la razón aunque por las historias que ha dado a conocer Sun Sentinel, parece claro que el padre de las hermanas Osaka buscó una y otra vez la forma de salir adelante sin tener que pagar nada a sus entrenadores por los graves problemas financieros que tenían. Ya queda en él, tal y como le sugería Tauma, si no quiere agradecer de alguna forma la ayuda que todas esas personas le brindaron en algún momento de la carrera de sus hijas.