Inspira admiración y cariño en rivales y aficionados. Su juego no es el más vistoso, pero Ivo Karlovic se erige en un claro ejemplo de superación personal y pasión por el tenis. Medir 211 centímetros y moverse por la pista con la capacidad para competir como profesional durante 19 años, supone un motivo evidente para considerar al croata un jugador muy especial. Encomiable trabajador y resiliente como el que más, Karlovic ha ido reinventándose para afincarse en la élite y labrarse una carrera brillante. Pero no es suficiente para él. A sus 39 años sigue dispuesto a seguir trabajando; recientemente incorporado de nuevo al top-100, su final en el ATP 250 Maharastra Open Pune 2019, deja a las claras que tiene mucho que decir.
Estuvo a tan solo dos puntos de dar la gran campanada ante Kevin Anderson, llegando a gozar de una ventaja de 5-4 en el tiebreak definitivo. Se le escapó una oportunidad de oro para sumar el que hubiera sido su noveno título ATP, pero Karlovic ha presentado sus credenciales a volver a erigirse en un gran animador del circuito. "Cuando empecé el torneo no esperaba llegar tan lejos, pero fui encontrándome cada vez mejor", aseveraba el de Zagreb en una entrevista muy interesante para Indian Express, donde repasa sus recuerdos de infancia ligados al tenis.
"Yo no tenía nadie con quien jugar cuando era adolescente. La Guerra de los Balcanes había desolado el país y en lo último en lo que todo el mundo pensaba era en el tenis. Había pocas infraestructuras, así que lo que hacía era ir a la pista yo solo y me pasaba horas sacando. Ese fue mi secreto para adquirir un servicio tan bueno", asegura un hombre que ha tenido que hacer siempre un trabajo extra a nivel físico, con el fin de adquirir la agilidad necesaria para desplazarse rápido por la pista e imponer su estilo directo. "Detrás de lo que se ve, hay un intenso trabajo de estiramiento muscular. A veces es complicado, pero Ivo tiene la fortuna de no ser propenso a las lesiones", señala un miembro de su equipo.
Y es que el mayor problema de Karlovic fue un pequeño derrame cerebral en 2013, que le dejó durante meses postrado en la cama teniendo, practicamente, que aprender a andar de nuevo. Consciente de la necesidad que tiene de buscar el golpe ganador de manera inexorable, Karlovic se ve con opciones de dar un paso más en su agresividad, y para ello tiene claro cuál es su referente. "Cuando era niño todo el mundo jugaba a saque y volea. Yo veía mucho a Stefan Edberg, me encantaba y ese es el estilo que siempre me ha gustado hacer. Ahora nadie juega así, por lo que esta pretemporada he estado viendo vídeos suyos en Youtube que puedan inspirarme", desvela el croata.
No es descabellado pensar que Ivo Karlovic podría buscar récords aparentemente inalcanzables, como ganar un torneo con 40 años o estar en el top-100 con 45, como ya lograra Ken Rosewall en 1979, precisamente el año de nacimiento del croata. Su inicio de temporada en India es halagüeño y habrá que estar muy atento a la progresión de un hombre que honra el tenis con su entrega permanente.No será un rival cómodo para nadie en el Open de Australia 2019.

