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Tsitsipas y lo importante de tener confianza en el tenis
Ahora, todos conocen a Stefanos como uno de los mejores del mundo pero pocos recuerdan lo mucho que sufrió en 2017 para ganar su primer partido profesional.
El pasado 11 de noviembre, Stefanos Tsitsipas fue elegido como el jugador que más progresó en este temporada 2018, después de comenzarla como número 91 y jugando la fase previa del torneo de Doha, y acabarla como número 15 del mundo y ganando la final de la Next Gen Finals de Milán. "No me esperaba esto para nada. Tuve un año fantástico pero era lo último que se me había pasado por la cabeza. Todo el esfuerzo que le he puesto se ha visto recompensado con este premio", comentó el griego.
Stefanos ha hecho historia para su país en 2018. Disputando 73 partidos y ganando 46 de ellos, nunca ningún tenista masculino en la historia de Grecia había levantado un título ATP como hizo él en Estocolmo, el primero de los muchos que conseguirá en su carrera y es que a sus 20 años tiene todo el futuro por delante ya que no hay nadie más joven que él dentro del Top 20. El heleno es ya toda una estrella en su país y allí ya sueñan con verle un día levantar un Grand Slam.
Pero antes de que muchos descubrieran a Tsitsipas en Barcelona, donde llegó a la final tras una semana espectacular o incluso antes de que se convirtiera en el jugador más joven desde el año 1990 en derrotar a cuatro Top 10 en un mismo torneo en Toronto, donde llegó también a la final siendo uno de los pocos que derrotó a Djokovic en la segunda mitad de año, mucho antes de todo eso, quizá pocos recuerden lo mucho que a Stefanos le costó arrancar en el circuito masculino y es que aunque llegó a ser número 1 del mundo júnior y se hablaban ya maravillas de él y su revés a una mano, el griego necesitó de muchos meses y mucha paciencia para poder romper el huevo.
Los inicios no son nada sencillos y aunque no lo parezca, el nivel es altísimo. Cuando un tenista gana dos o tres partidos seguidos y con cierta facilidad, eso lleva al engaño a muchos que piensan que los rivales son malos pero nada más lejos de la realidad. Mientras ahora se ha ido de vacaciones como una de las mayores estrellas del circuito, no hace tanto, Tsitsipas sudaba lo suyo intentando lograr su primera victoria profesional en la ATP. 2017 fue el año donde dio el salto a los torneos profesionales y no fue nada sencillo para él lidiar con la presión y verse siempre chocando contra el muro de la derrota.
El heleno disputó su primer partido profesional en Rotterdam, la temporada pasada, gracias a una wildcard. Allí se enfrentó a Tsonga, contra el que perdió en dos disputados sets y dejando una muy buena imagen. Repetiría a la semana siguiente en Marsella, donde ganaría su primer set en la ATP ante Youzhny, pero caería derrotado también. Tras un regreso a los torneos Future y Challenger, Stefanos pasó la previa en el torneo de Estambul pero volvería a caer en primera ronda, esta vez ante Dzumhur. La cuarta derrota seguida caería en Roland Garros, donde tras volver a pasar la fase previa, sería derrotado en tres sets ante Ivo Karlovic en el primer partido del cuadro.
Stefanos volvió a pasar la fase previa en Wimbledon, pero tampoco podría con su primera rival del cuadro final, Dusan Lajovic, que tampoco le dejó hacer ningún set. Con cinco derrotas seguidas en el bolsillo, las dudas se instalaron en su cabeza y fueron muchos los que empezaron a dudar de las prestaciones del ateniense, cuya sexta derrota llegaría en Metz, ante Paire, la séptima en Chengdu, ante Donaldson, y la octava en Tokio, ante Cilic.
En total, ocho derrotas seguidas en su intento por conseguir su primera victoria profesional, lo que habla de lo difícil que es, no solo ganar un partido en cualquier torneo ATP, sino ganar varios y plantarse en unos cuartos, unas semis o una final, incluso de un ATP 250. La primera victoria para Tsitsipas llegaría en el Masters 1000 de Shanghái, ante Karen Khachanov. Tal fue la presión que el griego se quitó de encima con ese triunfo, que tras derribar ese muro mental, a la semana siguiente en Antwerp, encadenó cinco victorias seguidas para plantarse en las semifinales del torneo, venciendo por el camino a Cuevas, Karlovic y Goffin.
Muchas veces hemos oído eso de que en el tenis es muy importante el apartado mental y la confianza que se tiene en ese momento, más allá del nivel de juego. Alguien con todos los golpes pero con dudas en su cabeza y con falta de confianza, es capaz de parecer mucho peor de lo que es. Es algo que hemos visto en este 2018 en Novak Djokovic, por ejemplo, que tras dejar atrás los problemas de codo, buscó en muchos torneos las victorias que le devolvieran la confianza o si nos vamos un poco más atrás en el tiempo, lo que le ocurrió a Rafa Nadal en el año 2015, donde la ansiedad por querer ganar partidos le llevó a caer en una espiral de falta de confianza que tardó más de un año en recuperar.
Tsitsipas es el último ejemplo de lo mucho que hay que trabajar en el tenis para estar ahí arriba. Y no hablamos del Top 20, sino incluso dentro de los 100 mejores, lo cual tiene un mérito tremendo. Por eso, cuando vuelvan a oír eso de que "no hay nivel en el circuito" o "eso es muy fácil", recuérdenles lo mucho que tuvo que trabajar Stefanos en sus inicios para lograr su primera victoria profesional.