Stefanos Tsitsipas, ¿joven promesa o tenista consolidado?
El tenista griego Stefanos Tsitsipas se proclamó campeón de la Next Gen ATP Finals, al derrotar en cuatro sets al australiano Alex de Miñaur.
Ilusiona ver savia nueva en el tenis, comprobar la ilusión con la que afrontan cada punto. Todo es nuevo para Stefanos Tsitsipas; hasta hace poco un total desconocido para el gran público, pero que 2018 le ha cambiado por completo su vida. Al igual que se la cambió a Roger Federer cuando a los 19 años ganó en Milán, o a Rafael Nadal cuando a los 16 se proclamó vencedor en Sopot. Está por ver si este espigado jugador puede llegar a ser un tenista de ese calibre, pero si algo está dejando claro es que tiene potencial de sobra para labrarse un nombre en el complicado mundo del tenis.
Venía dando serios avisos de su potencial, tanto en el circuito junior hace unos años como en el absoluto en estos últimos meses, y con este título en la Next Gen ATP Finals, hay que debatir… ¿joven promesa o tenista consolidado?.
Cuando uno ve jugar a Tsitsipas entiende las alabanzas, las muchas esperanzas puestas en este jugador, y su percepción como el tenista que ponga a Grecia en el Olimpo del tenis mundial. El país está necesitado de jugadores de referencia, que den un valor añadido al deporte de la raqueta en un país donde se le da más importancia otros deportes como el fútbol o el baloncesto. 193 centímetros de altura, un saque endiablado, un revés a una mano prácticamente perfecto y con el que se estructura su juego, y una derecha que apunta maneras. Así es Stefanos Tsitsipas; una estrella en ciernes que dará mucho de qué hablar en el presente y obviamente en el futuro de este deporte.
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El tenista heleno saltó a la pista con muchas dudas. Por primera vez en su carrera deportiva, se sabía favorito en un torneo y sentía la presión que supone ver su nombre en las quinielas de muchos expertos. Álex De Miñaur aprovechó magníficamente de la situación, y no se andó con emotividades. Sacó su mejor juego y se hizo con la primera manga por un inapelable 2-4, y dando sensaciones de mucha seguridad en sí mismo.
Pero se diluyó en cuanto vio rugir a Stefanos en el comienzo del segundo set. Discreto como el que más, Tsitsipas fue inteligente y supo involucrar al público en su remontada, dándose ánimos en los compases iniciales de la segunda manga. Esto ejerció de elemento estimulante para él, y amedrentó a su rival. Equilibró el partido tras romper el saque del australiano hasta en dos ocasiones y poniendo el 4-1 y la igualdad nuevamente en el marcador.
El tercer y cuarto parcial fue de una intensidad espectacular. De Miñaur sacó todo su coraje y plantó cara a Tsitsipas. Sin embargo, las dudas le asaltaron y Stefanos hizo gala de una capacidad innata para anticiparse a los servicios del jugador aussie, y restar con maestría para cerrar ambas mangas en el tie-break, y conseguir de esta manera su segundo título de la temporada tras el logrado en Estocolmo hace unas semanas.